Nos cuentan que una carta de la hermana de Cuauhtémoc Blanco, Nidia Fabiola Blanco, cayó en la Federación Mexicana de Futbol como balón dividido en área chica: todos la vieron venir, pero nadie quiso meter la pierna. La media hermana del exfutbolista y exgobernador de Morelos cuestionó al comisionado presidente de la FMF, Mikel Arriola, por mantener vínculos, rendir homenajes y hasta colocar alfombra verde al también legislador, a quien ella denunció formalmente por tentativa de violación. Dicen que el reclamo incomoda, porque no llega solo: Blanco arrastra acusaciones públicas por violencia de género en su carrera política. El más grave es la denuncia de Nidia Fabiola; el más reciente, aquel beso lanzado en San Lázaro. También quedó en el archivo su salida anticipada de un acto sobre erradicación de violencia de género cuando era alcalde de Cuernavaca. Lo curioso, por decirlo con elegancia, es que, como señaló Nidia Fabiola, la FMF presume ética, integridad y empoderamiento de las mujeres, mientras le reserva palco y lugar de leyenda a un personaje señalado, por lo menos, de misógino. Auch.

• Otra desvisada

