Nos piden estar atentos a la ruta que ha trazado la Presidenta Claudia Sheinbaum para crear bases sólidas e históricas contra los feminicidios en el país, un cáncer que por muchos años ha matado a miles de mexicanas y que lastimosamente ha normalizado la violencia y el odio por razones de género. El primer paso de la actual administración fue facultar al Congreso para emitir un nuevo marco normativo que castigue a los feminicidas; el segundo, anunciado ayer, es el desglose de esa norma, que será planteada en el próximo periodo ordinario de sesiones como la Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el Daño por el Delito de Feminicidio. Más que palabras impresas en la Constitución, nos señalan, se trata de hacer que todas las fiscalías del país tengan los mismos protocolos para sancionar estos crímenes, que las investigaciones sean efectivas y que los castigos sean ejemplares. La mandataria recordó —para dimensionar la urgencia de aprobar esta ley— que aun cuando su administración ha hecho esfuerzos por reducir los indicadores de feminicidio, muchos de ellos permanecen sin sanción. Ahí el dato.
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