Atrapan capos

Vicente Rojo revive máquinas que fabricaron  armas y cacerolas
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Por Carlos Jiménez

Quienes se enrolan en las filas del cártel de La Familia sólo tienen dos formas de salir: detenidos por la Policía o muertos. Los miembros del grupo sólo pueden cometer dos errores, a lo largo de su carrera delictiva, pues caer en un tercero significa firmar una muerte segura.

Rafael Hernández, La Cuchara, era uno de los operadores de este cártel y tras ser detenido relató algunas de las reglas no escritas que imperan dentro de esta organización.

“Si cometes error, una vez es una golpiza, te quiebran las costillas, te dejan tirado, la segunda vez es más, la tercera vez es muerte… son tres veces, según, lo que te tienen que llamar la atención, tres veces, la tercera es muerte”, dijo a la cámara que le puso enfrente la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

El hombre que fue capturado en una iglesia relató cómo uno de sus ex jefes, identificado como Rafael Cedeño Hernández, El Cede, asesinó a tiros a dos hombres que se emborracharon.

Ayer, Ramón Pequeño, jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal presentó a Miguel Ángel Beraza Villa, La Troca, y a Rafael Hernández Harrison, La Cuchara, ambos detenidos durante el operativo el sábado en una iglesia de Apatzingán, Michoacán.

La Troca es uno de los principales introductores de ice a Estados Unidos, y también era buscado por la DEA.

Rafael Hernández, La Cuchara, uno de los operadores de La Familia relató algunas reglas no escritas que imperan dentro de esa organización.

Bien protegido

A La Troca le incautaron:

•11 vehículos de lujo

•2 armas largas

•12 granadas de fragmentación

•13 mil dólares

•30 teléfonos celulares

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