Miércoles 25.11.2020 - 13:59

“Aún no sentimos fatiga”, afirman rescatistas tras 4 días de labores

“Aún no sentimos fatiga”, afirman rescatistas tras 4 días de labores
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Guerrero, un militar de 29 años de edad, y Christopher Torre, un venezolano de 38 años, sumaron ayer cuatro días en la remoción de escombros en la colonia Hipódromo Condesa, donde lo único que los mantiene de pie es encontrar más vidas entre los hierros retorcidos y las pesadas losas de concreto.

El soldado, que radica en Ecatepec, Estado de México y es padre de dos niños, señala: “Dicen que los militares somos fríos, que no tenemos alma ni corazón. Pero me duele mucho ver cómo fueron rescatados sin vida tres cuerpos hoy (jueves) en el edificio de Amsterdam: dos de ellos permanecían sobre una cama, y otro más a quien el terremoto sorprendió en un sillón.

“Éstas fueron escenas muy duras para mí”, expresó a La Razón el uniformado, quien por primera vez participa en un Plan DN-III.

Comenta que sus jornadas para sacar a las víctimas han sido extenuantes y largas. “Comenzamos desde las 5 de la mañana y hay ocasiones en que paramos un poco hasta las tres de la madrugada. Pero no siento fatiga, porque pienso que el que puede estar ahí en ese lugar es algún familiar”.

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Christopher, en cambio, no puede contener el llanto cuando señala que en estos días lo que más le duele es ver y sentir el sufrimiento de los deudos de las víctimas.

“Es duro. Ellos sufren y yo sufro con ellos”, dice el hombre quien tiene 14 años radicando en la Ciudad de México.

Vestido con pantalones de mezclilla, tenis y sujetando una cubeta y una pala con los que ha ayudado en las labores de rescate, el venezolano, quien también vive en uno de los edificios de la colonia Hipódromo Condesa, narró que poco después del terremoto salió a la calle tras escuchar un estrepitoso ruido.

El Dato: Tras el rescate de la última víctima en el edificio de Amsterdam, se entonó el Himno Nacional.

“No pude contenerme y salí, vi el derrumbe del edificio de Ámsterdam y Laredo y quedé horrorizado pensando en cuánta gente podía estar atrapada entre las ruinas”, recordó.

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A partir de ese entonces, Torre hizo a un lado su trabajo como productor y se dedicó a levantar piedras no nada más en los edificios colapsados de esa colonia, sino también en Xochimilco.

“No he parado desde ese día, pero no siento el cansancio sino ganas de seguir con esto para salvar más vidas. Para mí es una manera de retribuirle a México todo lo bueno que me ha dado”, agregó.

buscan vida en el Rébsamen. Israel Velázquez, capitán primero e ingeniero en computación informativa de la Secretaría de Marina, con el escáner de calor colgado al hombro, subía, bajaba, iba y andaba entre los escombros.

Y es que gracias a ese aparato podían confirmar que debajo de las toneladas de escombros de lo que era el Colegio Enrique Rébsamen había, al menos, una persona con vida.

El marino cumplió el jueves 24 horas en la zona de Coapa. “Nuestra misión es ayudar, no importa a quién o cómo, lo que importa es ayudar y sacar de entre los escombros de esta escuela a quien quedó atrapado”, contó.

Hasta este lugar también llegó María Guevara, una mujer policía. Forma  parte de la Secretaría de Seguridad Pública de la ciudad. Su misión: ofrecer apoyo jurídico y sicológico. Ella forma parte de la Unidad de Contacto con el Secretario. En las manos lleva una libreta, una pluma y un paquete de tarjetas con números de teléfono y datos.

“La orden que nos da el Secretario, y para lo que estamos aquí, es para es ofrecer ayuda a quien la necesite, a cualquiera que la pida. Se les puede ayudar con problemas legales que surgieran después del sismo, se les puede orientar y dar apoyo. También estamos para ofrecer ayuda sicológica”, detalló.