Saber más no los hace menos corruptos

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Por:
  • Carolina Lopez

Pedro Sánchez Rodríguez

El 7 de diciembre el Presidente Enrique Peña Nieto anunció en Twitter que México recibió el Premio Regional al Gobierno Abierto por la iniciativa Gasto Abierto: Obra Pública de la SHCP. La plataforma (www.transparenciapresupuestaria.gob.mx) divulgada por el mismo presidente, muestra el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 y el gasto ejercido hasta septiembre de 2016 en 3,625 programas y proyectos de inversión.

En la noche del 8 de diciembre el presidente anunció que México presidirá en 2017 la iniciativa Contracting5 enfocada en impulsar las Contrataciones Abiertas en el mundo. Esto se suma a la creación desde el 5 de mayo una Plataforma Nacional de Transparencia que permite hacer solicitudes de información a todos los órganos gubernamentales del país desde un solo sitio web (www.plataformadetransparencia.org.mx). A pesar de que la Plataforma tuvo y sigue teniendo errores en el mecanismo de solicitudes de información y no es universal en cuánto a que no todo ciudadano mexicano pueda solicitar la información, podemos decir que el gobierno federal mexicano está haciendo esfuerzos serios por transparentarse.

Byung-Chul Han, en su libro “La Sociedad de la Transparencia”, insiste en decir que más información no significa más conocimiento. Tiene razón, los portales que el gobierno ha diseñado y puesto en marcha, atacan la opacidad del gobierno, pero no por ello sabemos más de su funcionamiento. El principal problema del gobierno no es su transparencia, es la impunidad que permite. Es el escaso número de jueces por cada mil habitantes, la parcialidad de los jueces, la precariedad del sistema penitenciario: que las leyes que prevén castigos a quienes las infringen no se cumplen. Es que el voto de castigo no es realmente aleccionador para los gobiernos que se van y para los que llegan, que los sistemas electorales no traducen los votos de los ciudadanos en un sistema de premios y castigos a quienes hacen bien su trabajo y a quienes lo hacen mal, respectivamente. Es que el Estado no garantiza que la prensa sea realmente libre y que no ha hecho su trabajo para que el periodismo no sea una actividad que se pague con la vida.

La corrupción, dice Svensson en “Eight Questions about Corruption”, es un reflejo de las instituciones de un país. Si nuestras instituciones de rendición de cuentas están rotas (porque no castigan), nos seguiremos topando con casos paradójicos como los 18 municipios en Coahuila (sí, el de los Moreira) que cumplieron por segundo año consecutivo con el 100% de los criterios que fijó el IMCO en el IIPM 2016 para evaluar el desempeño municipal en materia de transparencia.

Que podamos saber más, no los hace menos corruptos.

@hastaelPeter