El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus asesores ayudaron al senador ultraderechista brasileño Flávio Bolsonaro a salir de Brasil y llegar a Miami, donde permanece con un permiso migratorio temporal. Según informó ayer The New York Times, Washington prevé facilitarle la residencia permanente, como ocurrió con su hermano Eduardo.
Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas cruzaron hacia Argentina, abordaron un avión privado en Puerto Iguazú, hicieron escala en Guayaquil, Ecuador, y llegaron el miércoles a Miami. El traslado fue organizado por Jason Miller, funcionario de comunicaciones de la Casa Blanca, de acuerdo con fuentes citadas por el diario.
El lunes, tras su derrota electoral, el excandidato presidencial recibió una orden judicial que le prohibía salir de Brasil y le exigía entregar su pasaporte por una investigación de presunto lavado de dinero. La Policía Federal canceló sus pasaportes ordinario y diplomático el martes.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que la familia fue inspeccionada por agentes fronterizos y después quedó en libertad. Washington confirmó que les concederá visas.
Por su parte, la Justicia argentina solicitó las grabaciones de seguridad del aeropuerto de Puerto Iguazú para investigar la posible colaboración del gobierno de Javier Milei en la salida del senador. Los diputados Gabriel Solano y Marcela Pagano presentaron denuncias por posibles delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y tráfico de personas, entre otros.
La salida de Flávio Bolsonaro también provocó divisiones en la derecha brasileña. El Partido Liberal, que se convirtió en la principal fuerza del Congreso, rechazó su carta en la que se proclamó líder del país y desconoció los resultados electorales.
El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, pidió respetar los resultados y actuar con responsabilidad para construir una oposición sólida frente al presidente electo, Luiz Inácio Lula da Silva.