A un día de iniciar juicio, Dilma está a 6 votos de perder la presidencia

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El furor por los Juegos Olímpicos desapareció de Brasil y ahora los ciudadanos fijan la mirada en la crisis política y económica que se materializa en un juicio contra la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, el cual inicia mañana con el favor de 48 de 81 senadores.

Durante seis días la Cámara Alta, debatirá el futuro de la primera mujer en ocupar la presidencia del Gigante Sudamericano y el destino de un gobierno liderado por la izquierda.

Mañana en punto de las 9:00 am (hora local) los 81 legisladores que integran el pleno del Senado juzgarán la pruebas presentadas contra la ahijada política de Lula da Silva, concentradas en un informe del relator, Antonio Anastasia, de 441 páginas . El próximo lunes Rousseff comparecerá ante los senadores, durante un lapso de media hora en el que deberá demostrar que es inocente y que nunca “violó la Constitución”.

De acuerdo con el diario brasileño Folha de Sao Paulo, la probabilidad de que Dilma consiga regresar a su cargo es prácticamente nula; un día antes de la votación al menos 48 legisladores se pronunciaron en favor del impeachment.

Para derrocarla es necesario que al menos dos tercios (54) de la Cámara lo aprueben. En ese sentido a los detractores de la aún jefa del Ejecutivo, les faltan sólo seis votos para completar el destierro.

Según informaron medios locales, Dilma “se mantiene con el ánimo en alza”, aseguran que no tiene miedo de comparecer ante un tribunal que conoce de facto y que la conocen a ella. Muchos de ellos “con antecedentes cuestionables” vinculados a un fraude millonario en la paraestatal Petrobras.

Loa aliados de la presencia de la presidenta será “el mayor hecho político” de todo el juicio puesto que la Cámara de Senadores ha impedido a los peritos y otros expertos mostrar las pruebas en las que consideran que Rousseff no cometió ningún delito.

“En nuestra convicción, la verdad está del lado de la presidenta”, declaró el senador Lindbergh Farias, del Partido de los Trabajadores, quien además criticó la “prisa” con la que los detractores llevaron a cabo el juicio. Algunos consideran que trabajan a “marchas forzadas” para consolidar a Michel Temer como el dirigente legitimo de Brasil.

El presidente en funciones Michel Temer, acusado de traidor, prepara una serie de visitas a China, India y Estados Unidos para reforzar su imagen.

En la agenda política brasileña también sigue latente la imprevisible Operación Lava Jato, sobre la corrupción en la estatal Petrobras, y en las próximas semanas debe conocerse el contenido de las declaraciones de empresarios juzgados quienes aceptaron contar todo cuanto saben de la trama a cambio de una remisión de sus penas.

Un asunto de alto riesgo, porque podría afectar de nuevo al Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero también al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer, lo que generaría más inestabilidad.

La economía, en medio de una recesión histórica, sigue sin dar signos de reactivación, mientras los mercados —que sí han dado un voto de confianza al nuevo gobierno— aún aguardan las medidas de contención de gasto y equilibrio fiscal prometidas por Temer, un mandatario cuyo nivel de popularidad es de 7 por ciento. La destitución de Dilma podría significar el fin de un gobierno de 13 años dominado por la izquierda. Un periodo que muchos brasileños calificaron, en sus años de bonanza como “milagroso” y que ahora enfrenta una de sus peores crisis de credibilidad debido a que muchos de sus miembros están vinculados a escándalos de corrupción que incluyen al expresidente Luis Inácio Lula da Silva.

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