Alto mando siguió en directo operativo en la Sala de Crisis

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Está construida bajo el ala oeste de la Casa Blanca, es la sala más protegida del mundo, el lugar donde se han tomado decisiones trascendentes de la historia contemporánea.

Desde ese recinto recién remodelado, que tiene a bien llamarse la Sala de Crisis, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su círculo más cercano, el que toma las decisiones políticas y militares de la nación más poderosa del planeta, siguieron la operación de captura de Bin Laden, con sonido e imágenes en directo.

Como si se tratara de la exhibición de una película de Hollywod, los funcionarios se dieron cita a primera hora del domingo para escuchar y seguir las acciones de los soldados de la Fuerza de Operaciones Especiales de la Marina (SEALS) en Abottabad.

El mandatario; su vicepresidente, Joseph Bidden; la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen; el director de Inteligencia, James Cappler, y otros funcionarios de alto nivel en el equipo de seguridad nacional saltaron de nervios, se estremecieron, gritaron e incluso lloraron en los 40 minutos aproximados que duró el operativo contra el hombre más buscado del mundo.

Rodeado de pantallas de plasma, el salón, modernizado con tecnología de punta, tiene un sistema de comunicación por videoconferencia instantánea y de confidencialidad garantizada. Hay incluso una línea permanentemente abierta con una sala de comunicación en el interior del Air Force One, el avión del mandatario, para evitar que se repita el aislamiento presidencial ocurrido durante las primeras horas de los atentados terroristas del 11-S.

Se quitaron los bloques de madera para sustituirlos por paneles de materiales que garantizan la absorción acústica a fin de que los secretos de Estado queden como tales y los reunidos no tengan que gritar para poder oírse.

Los cristales transparentes se convierten en espejos opacos con sólo pulsar un interruptor. Hay cámaras de video y micrófonos repartidos por todo el recinto, mientras el centro secreto de control situado en torno a la sala cuenta con sistemas informáticos que permiten algo más que navegar por Internet.

El presidente John F. Kennedy convirtió la Situation Room en el centro de control del poder durante la crisis de los misiles con Cuba. En esa sala se han buscado objetivos militares en Vietnam, opciones contra la Unión Soviética, soluciones para la crisis de Bosnia y el uso de armas de destrucción masiva en Irak.