Con firma de paz, FARC amarra escaños en Senado y Congreso

Con firma de paz, FARC amarra escaños en Senado y Congreso
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“Quiero informarle a los colombianos que como jefe de Estado y como comandante en jefe de

nuestras Fuerzas Armadas, he ordenado el cese al fuego defi nitivo con las FARC a partir de las cero horas del próximo lunes 29 de agosto”, dijo el presidente Juan Manuel Santos en la escalinata del Capitolio, un gesto que sirve de corolario al acuerdo alcanzado con la guerilla y que pone fin a 52 años de conflicto armado que deja unos 220 mil muertos y millones de desplazados.

Ahora el acuerdo deberá ser avalado por las FARC y por el pueblo en un plebiscito en el que se requiere como mínimo 4.5 millones de votos, un 13 por ciento del censo electoral, y que se defi nirá por mayoría simple el próximo 2 de octubre, según manifestó ayer el presidente Santos.

“Terminada la negociación y concluido el acuerdo, queda en manos de ustedes decidir con su voto si apoyan este acuerdo histórico que pone fin a este largo conflicto entre hijos de una misma nación”, espetó el mandatario a los colombianos al presentar el texto definitivo del acuerdo en el Congreso.

Como “un hecho histórico que cambiará la faz de Colombia para bien”, definió Santos el pacto antes de entregarlo, atado con una cinta con la bandera nacional, al presidente del Congreso, Mauricio Lizcano. Además, entregó a Lizcano también la carta de autorización para la convocatoria de la consulta el 2 de octubre.

“Soy consciente de que no tenía esa obligación legal de convocar el plebiscito, pero sí la obligación moral, porque soy un demócrata y creo que el pueblo debe tener la última palabra”, destacó. “Se termina así el conflicto armado con las FARC”, subrayó el gobernante entre aplausos de la multitud que lo acompañó a entregar el acuerdo al Congreso, entre quienes estaban su esposa María Clemencia, dos de sus tres hijos,niños, políticos y funcionarios.

El resultado de la votación tendrá carácter vinculante para el desarrollo constitucional y legal de los acuerdos, según explicó el ministro colombiano del Interior, Juan Fernando Cristo. El Estado está obligado a asumir lo que se vote en las urnas, sin importar la decisión ganadora.

El mecanismo no convoca a los colombianos para que decidan si están de acuerdo con que en Colombia haya paz, sino para que apoyen o no la política de acuerdo final que se rubricó en La Habana. Santos ha advertido en reiteradas ocasiones de que, de ser rechazados los acuerdos de paz en las urnas o no alcanzar la votación mínima, el país continuaría sumido en un conflicto porque no se podría avanzar en su implementación.

En caso de que no se alcance ese umbral o gane la opción del “No”, Santos sostiene que proseguiría el conflicto. “Si el plebiscito no se aprueba, volvemos a la guerra”, ha reiterado el mandatario, a quien algunos opositores han acusado de emplear una estrategia del miedo par convencer a los votantes.

Hasta el momento, los sondeos sobre intención de voto están generando resultados muy reñidos. Según la última encuesta difundida por el diario El Tiempo, el “Sí” se mantiene en la actualidad liderando con un 32. 1 por ciento frente al 29.9 por ciento del “No”.

Hay resquemor en buena parte de la opinión púlica porque las FARC podrán participar con todos los derechos en las elecciones generales de 2018, una vez se hayan desarmado y desmovilizado y hayan completado su vuelta a la vida civil, y se aseguran su presencia en el Parlamento con cinco escaños en el Congreso y cino en el Senado, en al menos en dos legislaturas.