Maduro infla redes sociales para salvar su popularidad

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Foto AP

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lleva a cabo una estrategia de posicionamiento en redes sociales para ganar simpatizantes, mientras la popularidad de su gestión

se desploma.

Según el último sondeo de popularidad de la empresa Datanálisis, el mandatario registra 25 por ciento de aprobación.

El líder chavista usualmente acude a los medios sociales en busca de apoyo, como lo hizo cuando empleó hashtags antiestadounidenses como #ObamaRepealTheExecutiveOrder o #ObamaYankeeGoHome, para denunciar las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos a funcionarios de su administración.

“El mundo entero le está diciendo a Obama que elimine las sanciones”, dijo entonces la ministra de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez.

De acuerdo con un análisis publicado por la agencia AP, reportó que el gobierno está inflando artificialmente su alcance en los medios sociales.

Analistas independientes consultados dicen que el gobierno se beneficia del uso de cuentas falsas en las redes sociales.

Se trata de cuentas automatizadas conocidos como bots, cuentas que actualmente quedan fuera del alcance de Twitter.

Los programadores pueden crear estas cuentas ficticias en masa, pero Twitter sólo puede eliminarlas una por una.

El atractivo de Twitter es obvio para el gobierno de Venezuela, con lo que la administración podría limpiar su imagen a escala internacional.

La plataforma constituye un espacio fundamental para el intercambio de información independiente y de puntos de vista, en un país en el que los medios de comunicación que han sido críticos del gobierno han ido desapareciendo, fenómeno que los grupos de libertad de prensa creen que es el resultado de una campaña que combina las sanciones con la intimidación.

Los habitantes de esta nación, que hacen parte de una sociedad súper polarizada, emplean reiteradamente la red social como un espacio libre del control gubernamental.

Venezuela, de hecho, es uno de los países más activos en Twitter. Su plataforma es ampliamente utilizada para discutir las noticias políticas más que cualquier otro país de América Latina, según el Pew Research Center.

“Twitter es una de las pocas ventanas que tienen los disidentes”, dijo Carolina Acosta-Alzuru, una académica de los medios de comunicación de la Universidad de Georgia, oriunda de Venezuela.

“Esa es otra esfera donde el gobierno está tratando de controlar el discurso. De eso se trata el juego de los ‘hashtags’- que te dé una falsa sensación de la mayoría”.

Esta estrategia, sin embargo, ya lleva vigente al menos dos años. En 2013 el mandatario denunció que en poco tiempo perdió en su cuenta @NicolasMaduro más de 6 mil seguidores.

Esto generó reclamos en el Ejecutivo sudamericano, incluso otros altos voceros del gobierno como el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien agregó que Twitter ha “negado” la certificación de su cuenta en la red.

Luego de esto Maduro sostuvo que la red social Twitter está detrás de un ataque a las “cuentas de los patriotas” en Venezuela, orquestado por la “derecha internacional”.

Hasta el momento no está claro quién maneja estas cuentas progubernamentales automatizadas, pero hay muchos indicios que apuntan en dirección de Aragua, un estado al oeste de Caracas gobernado por dirigentes oficialistas que son considerados funcionarios estrella.

Los mensajes del joven gobernador del estado, Tareck El Aissami, y del Ministro de Salud son retuiteados y elogiados por una red de cuentas de personas que a menudo se presentan como mujeres escasamente vestidas, y sin biografías adjuntas, dos elementos típicos de los bots.

Parte de la preponderancia del gobierno en Twitter es el resultado de una inusual y meticulosa planificación, en contraste con una manipulación más directa.

Durante el último año, por ejemplo, el Ministro de Comunicación ha estado enviando mensajes de texto a un ejército de partidarios leales del gobierno, en los que les dice qué es lo que deben tuitear.

Además, medios oficialistas como Telesur optan por realizar una mayor cobertura de temas internacionales. No obstante, omite informar sobre asuntos internos, como escasez y alza de precios.

Mientras que los medios locales enfrentan dificultades para reportar información.

La OEA exige a Caracas vigilar comicios

La Organización de Estados Americanos insistió ante el gobierno venezolano para que le permita observar las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre, aseguró Luis Almagro, secretario general del organismo.

“Los niveles de desconfianza entre gobierno y oposición hacen necesario un garante reconocido para este proceso”, dijo Luis Almagro a la revista colombiana Semana.

En esa línea, agregó el titular del organismo, el “nivel de insistencia” de la OEA “es enorme, descomunal” para que el gobierno del presidente Nicolás Maduro autorice la observación de los comicios, lo que puede garantizar de una manera fidedigna el resultado y evitar cualquier conflicto posterior.

El funcionario internacional dijo que la OEA busca que la “próxima elección en Venezuela no tenga las características postelectorales que tuvieron las dos últimas, en las cuales muchos venezolanos de ambas partes murieron”.

Tras las elecciones presidenciales de abril de 2013 estalló una ola de revueltas luego de que el candidato de la oposición, Henrique Capriles, desconociera el resultado y acusara de fraude el estrecho triunfo conseguido por Maduro.

Y deporta a 530 por traficar con alimentos

A tres días de entrada en vigor del estado de excepción en la frontera entre Venezuela y Colombia, el saldo fue de 530 deportados, como parte de las acciones decretadas por el presidente Nicolás Maduro para frenar el contrabando de alimentos.

Desde el viernes pasado las operaciones de las fuerzas policiales y militares de Caracas se concentraron en la población San Antonio del Táchira, donde el pasado miércoles presuntos paramilitares colombianos atacaron e hirieron a tres suboficiales del Ejército venezolano.

Actualmente cerca de 2 mil 400 agentes de seguridad y militares tomaron el oeste del país sudamericano.

En este contexto, ayer, la cancillería de Colombia exigió al gobierno venezolano respetar la integridad de los colombianos que han sido deportados o detenidos.

A través de una nota de prensa, el gobierno de Juan Manuel Santos exigió a su homólogo: “antes de aplicar las medidas de deportación (contra ciudadanos colombianos) se analice en cada caso la situación familiar para garantizar la unión de padres e hijos”.

Maduro ordenó el viernes el estado de excepción, que incluye el cierre de la frontera. Desde entonces, cientos de colombianos que radican en Venezuela sin autorización legal han sido expulsados y trasladados en autobuses a la ciudad colombiana de Cúcuta.

Además, diversos canales locales de televisión mostraron imágenes y testimonios de colombianos deportados que narraron maltratos por parte de la fuerza pública venezolana federal.

El alcalde de la localidad Cúcuta, Donamaris Ramírez, reportó que hay ciudadanos de su país, incluyendo niños y ancianos, regresando de Venezuela por veredas. Además, decenas de venezolanos esperan apostados en los cruces fronterizos para volver.

La cancillería colombiana reiteró en su comunicación la voluntad de buscar canales de cooperación para solucionar los conflictos que ha generado la medida de Maduro con la que intenta combatir el contrabando y el accionar de bandas delincuenciales.

“Insistimos en nuestro rechazo por el cierre de la frontera; éste genera un problema social de gran dimensión debido a la cantidad de personas que viven y transitan en la zona legalmente, además de los daños económicos que sin duda dejan para los dos países”, rezó la nota.

El cierre de fronteras afectará económicamente. Hasta ahora, las pérdidas alcanzan 400 mil millones de dólares.

Además 74 por ciento de venezolanos que viaja a Colombia lo hace por motivos de turismo. Incluso jóvenes estudiantes y trabajadores atraviesan

las fronteras.

En este contexto el presidente Nicolás Maduro afirmó que el ex mandatario Álvaro Uribe lleva a cabo acciones desestabilizadoras contra su gobierno.