Mar Mediterráneo, tumba de migrantes

Mar Mediterráneo, tumba de migrantes
Por:

angel.salinas.razon@gmail.com

Abu Kurke tuvo que beber su orina y comer restos de pasta dental para sobrevivir 16 días en alta mar. Suerte con la que no contaron 61 de los 72 tripulantes con los que el 25 de marzo emprendió un viaje de la costa de Trípoli hacia la isla italiana de Lampedusa. En abril fallecieron mil 462 personas en su intento por escapar de África y residir en algún país de Europa.

Hace 48 días Kurke se embarcó junto con otras 71 personas, entre ellas dos pequeños, sin otro deseo que dejar atrás las condiciones precarias predominantes en África, un continente donde el 66 por ciento de la población —598 de 906 millones de habitantes— vive con menos de dos dólares al día y cerca de 31.1 millones de personas enfrentan hambruna, principalmente en Eritrea, Etiopía, Malí, Níger, Somalia, Sudán, Uganda, Zambia y Zimbabwe.

Dieciocho horas después de zarpar, el barco tuvo problemas y comenzó a perder combustible. El capitán pidió ayuda a través de un teléfono satelital al padre Moses Zarai, encargado de un refugio para inmigrantes en Roma.

Éste informó de la situación a la Guardia Costera italiana, quien confirmó de recibido el mensaje.

“Un helicóptero nos detectó. Pidió tranquilidad a los tripulantes y nos lanzó botellas de agua y paquetes de galletas. Esperamos, pero nadie nos auxilió”, denunció el lunes Kurke al diario británico The Guardian.

El capitán decidió consumir los 20 litros de combustible que aún tenían e intentó llegar a Lampedusa. Pronto se consumió la reserva. Empezó la pesadilla...

“Teníamos sed y hambre. Muchos no resistieron... murieron. La debilidad nos vencía y cuando recobraba el sentido contaba nuevos cadáveres. Los sobrevivientes permanecíamos con ellos hasta que decidimos tirarlos por la borda”, señaló Abu, quien aseguró que 11 días antes de encallar en la playa cerca a la localidad libia de Zlitan, portaaviones de la OTAN pudieron brindarles asistencia y no lo hicieron.

“No hay pruebas. Investigamos las informaciones sobre la muerte de inmigrantes en el mar, son historias trágicas, muestra la desesperación a la que la gente de Libia ha sido impulsada por el régimen de Muamuar el Khadafi. No existen pruebas de ningún tipo que avalen que (en esos hechos) se viesen implicados barcos de la OTAN o aviones de la alianza”, respondió Carmen Romero, portavoz adjunta de la alianza.

Libertad truncada. Huir del conflicto de Libia se ha vuelto tan peligroso como quedarse en el país, donde hasta el viernes la cifras extraoficiales referían 30 mil muertes y 55 mil lesionados en los intentos por derrocar a Muamar el Khadafi, destacó Franco Franttini, ministro de Asuntos Exteriores de Italia.

La historia de Abu Kurke es similar a la de cientos de habitantes del norte de África que buscan abandonar el continente vía marítima y fracasan en su intento. Él sobrevivió, pero en los últimos tres meses se registraron dos mil 800 muertes en viajes clandestinos.

La vía de escape tiene un precio: entre 400 y 500 dólares. Y el medio, son viejas embarcaciones, algunas de madera que no poseen capacidad para llevar a más de 40 pasajeros, informó la Organización Internacional para las Migraciones. A pesar de las limitaciones de abril a la fecha desembarcaron en islas de Europa cerca de 10 mil personas, dos mil en la última semana, de ellas, 842 indocumentados lograron desembarcar en la isla italiana de Lampedusa.

2011 Viajes fallidos

3 de enero. Mueren 83 inmigrantes africanos indocumentados al naufragar dos barcos en los que viajaban cerca de las costas de Yemen.

26 de abril. Barco pesquero italiano rescata a 35 refugiados que viajaban en un navío con rumbo a Lampedusa; desaparecen 250 personas.

6 de mayo. Naufraga barco con 600 africanos sin papeles a 20 millas náuticas de Lampedusa; sólo rescatan 16 cadáveres, desaparecen 150.