Nino de la maleta se queda solo; encierrran a su padre

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Foto AP

“Pensé que mi hijo ya había logrado entrar”, aseguró ante una juez de España el padre de Abou, el pequeño de ocho años que iba escondido en una maleta para ingresar de contrabando a ese país, a través de la frontera del Tarajal (Marruecos), en Ceuta.

La magistrada del Juzgado de Instrucción número 5 de esa localidad española encargada de llevar el caso no se vio convencida por los argumentos del marfileño de 42 años y ayer le decretó prisión sin derecho a fianza a él y a la mujer que transportaba la maleta por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, con el agravante de haber puesto en riesgo la vida de un menor, pues la maleta en la que viajaba no tenía ningún hueco por donde pudiera respirar.

De acuerdo con las versiones de los guardias civiles, el padre de Abou pagó a Fátima E.Y., una chica marroquí de 19 años para que trasladara al niño a España.

Respecto a la situación del niño, la juez aún no ha determinado alguna medida y sólo fue enviado al Área de Menores de Ceuta para que descanse y se recupere psicológicamente.

“Está muy bien, tranquilo, descansando después de haber vivido una situación muy tensa para él. Ayer estuvo en un primer momento en un centro de menores no acompañados pero analizado el caso se ha decidido trasladar a otro centro que se adapta mejor a sus circunstancias“, aseguró Pedro del Corral, su director.

Abou O. había conseguido permiso de residencia en España en el año 2013, vivía en Las Palmas de Gran Canaria y presuntamente había viajado hasta su país para regresar a España con su hijo. Previamente, alcanzó un acuerdo con la marroquí para que le cruzara la aduana en la maleta, al menos así lo estima la Guardia Civil por las primeras declaraciones.

Abou O. había conseguido permiso de residencia en España en el año 2013, vivía en Las Palmas de Gran Canaria y presuntamente había viajado hasta su país para regresar a España con su hijo. Previamente, alcanzó un acuerdo con la marroquí para que le cruzara la aduana en la maleta, al menos así lo estima la Guardia Civil por las primeras declaraciones.

De acuerdo con datos oficiales difundidos por medios internacionales, España se ha convertido en uno de los destinos de la inmigración ilegal a través de sus dos enclaves en Marruecos, las ciudades de Celta y de Melilla.

La Guardia Civil ha señalado que, a diario, cruzan la frontera más de 20 mil personas, por lo que, en estos casos, la intuición y experiencia de los agentes suele ser un factor «fundamental» para la detección de personas que intentan aprovechar esta acumulación de viajeros para realizar actividades ilícitas.

Estas actividades suelen estar relacionadas con el tráfico de hachís, de tabaco e incluso en algunas ocasiones de animales pero no de personas.