Olímpicos de Río desnudan la utopía económica que Lula vendió en 2009

Olímpicos de Río desnudan la utopía económica que Lula vendió en 2009
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El decremento del PIB de –0.3 por ciento en el primer trimestre del año, una tasa de desempleo de 11.3 por ciento y una inflación de 8.84 por ciento en junio dibujan a un Brasil que nada tiene que ver con el que Luiz Inácio Lula da Silva presumió en 2009, cuando impulsó al país sudamericano como sedes del Mundial del Futbol y de los Juegos Olímpicos.

“Aquellos que piensan que Brasil no tiene condiciones de lograrlo se sorprenderán. Los mismos que pensaban que no teníamos condiciones de gobernar este país se sorprenderán con la capacidad del país de hacer unos Juegos Olímpicos”, afirmaba Lula da Silva en 2009 después de conocer que Brasil sería la sede de la fiesta deportiva que inaugura hoy.

El exmandatario brasilero llegó incluso a agradecer públicamente a Henrique Meirelles, quien entonces presidía el Banco Central. “Quiero darle las gracias a Meirelles, que hizo una defensa extraordinaria, al anunciar, inclusive, que el Banco Mundial ya ha dicho que Brasil será, en 2016, la quinta economía del mundo”, festejaba el entonces jefe del Ejecutivo.

“No estaré en la presidencia, pero estaré como ciudadano brasileño, poniendo mi alma, mi corazón, para que hagamos lo mejor que se pueda en este país. Hay que celebrarlo, porque Brasil ha salido del nivel de un país de segunda clase y se ha convertido en un país de primera clase”, dijo entonces.

Nada más alejado de la realidad. Según el Informe de Competitividad Global 2015-2016 del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), que evalúa la competitividad de 140 economías, Brasil se ubica en el puesto 75.

“Cuando Río de Janeiro recibió la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 hace siete años, Wagner Bastos era un exitoso vendedor de autos para Citroen-Peugeot en Río. En algunos meses llegó a percibir cinco mil 200 dólares. Pero la fortuna de Brasil —y la de Bastos— sufrió un duro colapso. Su ingreso mensual para junio fue de mil 400 reales (425 dólares) —demasiado poco para cubrir su alquiler o cuotas escolares de sus dos hijos. Por lo que Bastos, de 54 años, renunció a su empleo y empezó a conducir un taxi”, reseña la agencia de noticias AP.

Albergar actividades deportivas de la magnitud del Mundial de Futbol o los Juegos Olímpicos suele ser sinónimo de bonanza financiera, pues permite a los países exhibirse en el escenario mundial y mostrar sus atractivos para atraer más inversionistas. Y en 2009, cuando Río ganó la contienda para los Juegos de este año, el panorama lucía similar.

Pero los Juegos llegan en un pésimo momento para Brasil: una recesión económica, una crisis política que amenaza con acabar con el legado de Lula, ahora en manos de su discípula Dilma Rouseff, marchas multitudinarias en favor y en contra de la destitución de la mandataria, juicios abiertos con cargos de corrupción por doquier, aguas contaminadas, y una emergencia de salud causada por el virus del zika.

“Ha habido problemas políticos y económicos en otras ciudades sedes olímpicas”, aseveró a AP Andrew Zimbalist, un economista de Smith College que estudia los Juegos. “Pero la combinación aquí probablemente ha sido la más anunciada que haya visto”.

La economía brasileña cayó 3.8 por ciento el año pasado y es muy probable que pierda un 3.3 por ciento adicional este año, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La economía resultó afectada por un desplome en los precios del mineral de hierro y otros productos de exportación, parcialmente como resultado de una lenta demanda por una desaceleración de la economía china.

La inversión empresarial está paralizada por una investigación sobre la corrupción en la gigante petrolera del Estado, Petrobras. Después de haber valido más en el mercado bursátil que Microsoft o Wal-Mart, Petrobras cayó a vender activos —de campos petroleros a subsidiarias corporativas— a fin de obtener dinero para compensar los bajos precios del petróleo.

Los Juegos Olímpicos podrían empeorar la situación. Para prepararse para recibir a los deportistas, el estado de Río realizó fuertes gastos. Cuando cayó en problemas financieros, el Gobierno federal intervino para ayudar a absorber los costos, y con lo que se profundizaron los problemas presupuestales del país.

El real brasileño se hundió 47 por ciento ante el dólar estadounidense desde que Río fue elegida sede de los Juegos en octubre de 2009. El débil real encareció las importaciones y ayudó a incrementar la inflación, que en junio de encontraba en un 8.8 por ciento anual.

A nivel nacional, desde finales de 2014, más de cinco millones de personas han perdido sus empleos, y el desempleo casi se duplicó a 11.3 por ciento.

Brasil no se ha convertido en la quinta economía del mundo… “El mismo Henrique Meirelles es hoy el ministro de Hacienda del Gobierno provisional, y se dedica a soltar amenazas de aumentar los impuestos cada vez que se le presenta la oportunidad. Descubrir quién ha salido y quién se ha quedado, así como quién ha cambiado de posición se ha convertido en uno de los juegos más interesantes de los Juegos Olímpicos”, concluye El País.

Dilma, más cerca

de la destitución

Senadores brasileños dieron ayer un paso más hacia la impugnación de la presidenta suspendida Dilma Rousseff.

Una comisión votó por 14 a cinco remitir el caso al pleno del Senado para someterlo a votación de sus 81 integrantes la semana próxima.

Bastará una mayoría simple del Senado para decidir si se juzga a Rousseff por violación de delitos fiscales. Luego corresponderá al presidente de la Corte Suprema fijar la fecha del juicio.

El legislador Ricardo Ferraço, del PSDB, fue duro con la sucesora de Lula al frente del gobierno del Partido de los Trabajadores: “No atentó sólo contra las leyes fiscales y presupuestarias, atentó contra la probidad administrativa, valiéndose del dolo, de la farsa y del fraude para gobernar”. En el documento, se habla de un verdadero “atentado a la Constitución” de Brasil.

Se requerirá una mayoría de dos tercios —54 senadores— para aprobar la destitución de la presidenta. En tal caso, el presidente interino Michel Temer seguirá ejerciendo el cargo hasta el fin del período, en 2018. Pero si no se logra la mayoría de dos tercios a favor de la destitución, Rousseff regresará al cargo.

Ya hay más de 41 senadores, la mitad más uno del cuerpo, que declararon su voto a favor de deponerla. Se precisan 54 para sacar a Dilma del poder.

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Investigan fraude en construcción de línea del metro en Río de Janeiro

La obra a cargo de la empresa Odebrecht habría servido para desviar 70 millones de dólares; se inauguró con retrasos el sábado pasado

Redacción La Razón

Considerada el principal legado de movilidad de los Juegos Olímpicos a la ciudad de Río de Janeiro, la línea 4 del metro, que fue inaugurada con meses de retraso el pasado fin de semana, habría servido para desviar ilícitamente por lo menos dos mil 300 millones de reales (unos 720 millones de dólares).

En una auditoria del Tribunal de Cuentas del Estado (institución que vela por el uso del dinero público en Río), los técnicos encontraron “ilegalidades graves” en la construcción de la línea 4, que enlaza el centro turístico de la ciudad con el Parque Olímpico de Barra de Tijuca

La facturación de los gastos, los desvíos y la atribución de obras sin licitación pública ascienden a dos mil 300 millones de reales

de un total de ocho mil 400 millones de gastos auditados hasta la fecha.

Sin embargo, la desviación del dinero podría ser superior, ya que queda una parcela de mil 300 millones de reales (400 millones de dólares) por auditar de parte del Tribunal.

La constructora Odebrecht, la mayor de Brasil y en el centro de la Operación Lava Jato sobre los fraudes alrededor de la estatal Petrobras, es la responsable de liderar el consorcio que realizó la obra del metro y deberá explicar al Tribunal el motivo del sobrecosto, según el diario O Globo, que reveló los documentos de la corte.

Asimismo, están llamados a declarar el exgobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, y el actual gobernador Luiz Fernando Pezao, así como varios secretarios estatales de transporte.

La construcción de la línea 4 del metro estaba planeada desde 1998, pero sólo gracias a los Juegos Olímpicos se logró desatascar la obra, cuyo costo inicial fue estimado en cinco mil millones de reales (mil 500 millones de dólares), pero acabó costando casi el doble: nueve mil 700 millones de reales (tres mil millones de dólares).

Otros proyectos vinculados a la celebración de los Juegos Olímpicos, como la remodelación del Estadio Maracaná o la rehabilitación del centro de Río de Janeiro, son objeto de sospecha de desvíos de dinero público.

El gobierno, que pasa por problemas financieros, también acabó pagando el doble de lo acordado en su asociación con compañías privadas, de acuerdo con un documento de un auditor estatal citado en O Globo.