Radiación en Japón, al nivel de Chernobyl

Radiación en Japón, al nivel de Chernobyl
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Infografía Engelbert Chavarría La Razón

Foto AP

Japón reconoció la gravedad del accidente de la central de Fukushima al elevarlo al nivel máximo, sólo alcanzado en Chernobyl. Tokio Electric Power Co. (Tepco), empresa propietaria de la planta japonesa, admitió ayer que la fuga radiactiva puede superar a la de Ucrania en 1986.

Al gobierno nipón le tomó un mes admitir la realidad del accidente de la planta nuclear, por lo cual aceptó que merece un 7 en la escala de sucesos nucleares (INES) debido a los altos niveles de radiación detectados tras las fugas de la central. El salto de 5 a 7 sitúa el accidente en el nivel de Chernobyl, ocurrido hace 25 años, el único precedente.

La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa (NISA) reconoció que el

cambio de nivel se debe a que la emisión de yodo radiactivo es de decenas de miles de terabequerelios, un nivel que considera como un 10% de la emisión de Chernobyl. Aun así, la Organización Mundial de la Salud se ha apresurado a decir que el riesgo para la salud pública por el accidente nuclear no se ha agravado. “Nuestra evaluación de la salud pública es igual hoy que ayer“, afirmó Gregory Hartl, portavoz de la OMS.”

Por el momento hay muy poco riesgo para la salud pública fuera de la zona de 30 kilómetros de evacuación”, insistió.

La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) quiso restar importancia a la equiparación entre el accidente de Fukushima con el de Chernobyl de 1986. Para la agencia nuclear de la ONU los siniestros no son comparables porque son “totalmente distintos”.

“Las mecánicas son completamente diferentes. Y vemos que el nivel del escape, como han evaluado los expertos japoneses, son significativamente distintos”, indicó Denis Flory, subdirector de Seguridad Nuclear de la OIEA.

Para la agencia, el aumento de la calificación significa que en el momento del terremoto y posterior tsunami que dañó la planta japonesa aún no era posible evaluar el impacto del accidente en la población y en el ambiente, ya que no había concluido la labor de medición del material radiactivo liberado. “Las autoridades japonesas sabían que hubo una fuga, pero no el tamaño, y dependiendo del tamaño sabían que eventualmente tendrían que elevar la categoría”.

Por su parte el ministerio de Ciencia y Tecnología nipón, confirmó que se han encontrado pequeñas cantidades de estroncio, un metal altamente radiactivo que puede provocar leucemia. Estas partículas se unen a otros elementos hallados en las mediciones de los alrededores de la central, como el yodo, el cesio y el plutonio.

Pese a tardar un mes, en su primera comparecencia tras la elevación de la categoría del accidente, el primer ministro japonés, Naoto Kan, rechazó que haya existido un retraso en reconocer la magnitud real de la tragedia y negó que se infravalorase lo sucedido. Kan volvió a demandar más información a Tepco, y le pidió que muestre sus planes para controlar la situación. Pese a que ayer decidieron evacuar una zona más amplia afectada por los escapes radiactivos de la central, Kan manifestó que desciende gradualmente el escape de partículas radiactivas.

Llega ayuda técnica

de Alemania

Frente a la catástrofe nuclear la firma alemana Putmeister envió dos bombas de cemento a territorio nipón. Ambas disponen de un brazo flexible capaz de elevarse a 70 metros de altura y arrojar agua o cemento sobre los reactores para enfriarlos.

Kelly Blickle, portavoz de la compañía, indicó que el operador japonés Tepco, responsable de la central de Fukushima, utilizará esos equipos para arrojar agua sobre los reactores. Los responsables de Tepco «no dijeron por el momento si inyectarían cemento. Pero es una opción que pueden elegir sin tener que agregar otros equipos», agregó.