Martes 19.01.2021 - 06:57

Tras 15 años preso, burla a la policía de Maduro y huye a EU por el mar

Tras 15 años preso, burla a la policía de Maduro y huye a EU por el mar
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El mar Caribe fue sinónimo de libertad para el prófugo político Iván Simonovis, quien en mayo pasado zarpó en lancha hacia una isla para encontrarse con la libertad, después de permanecer en arresto por 15 años, acusado de disparar a chavistas.

Tres semanas antes ya había escapado de su arresto domiciliario en Caracas. De acuerdo con una entrevista que dio a la agencia AP, bajó en cuerda por una pared de 25 metros, en medio de la noche, y con una cizalla cortó el monitor electrónico que llevaba en el tobillo; pasó de un escondite a otro para eludir a las fuerzas de seguridad leales al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Cada paso en el plan de escape fue minuciosamente analizado, como lo haría en los tiempos en que los venezolanos lo aplaudían por su tenacidad para aplacar una crisis de rehenes en la ciudad.

Yo, o perdía todo y ganaba la libertad, o sencillamente me quedaba en ese mar de esperanza y hundiéndome cada día más”

Iván Simonovis

Exjefe de Seguridad de Caracas

Ya instalado en Estados Unidos, Simonovis compartió a AP las razones por las que su paso a la libertad, lejos de ser un recuerdo intenso por las penurias que tuvo que vivir, es también un motivo para reír, pues además es reflejo de la incompetencia de sus carceleros y del propio chavismo. Hasta la fecha no ha habido una reacción oficial de su escape, posible indicio de que Maduro siente demasiada vergüenza del hecho de que no controla a sus propias Fuerzas Armadas, algunos de cuyos efectivos ayudaron al exjefe de Seguridad a escapar.

“(El Ejército) está en el gobierno de Maduro en forma activa pero de forma pasiva trabaja para el gobierno de Juan Guaidó”, declaró en referencia a la lucha que comenzó el líder opositor reconocido como presidente legítimo por EU y otras 53 naciones.

En 2004, Simonovis fue encarcelado por lo que, según él, fueron acusaciones falsas de ordenar a la policía que disparara contra manifestantes progubernamentales que salieron a las calles a defender a Hugo Chávez durante un breve intento de golpe de Estado. Unas 19 personas murieron en la operación.

El encarcelamiento de Simonovis en una celda de dos por dos metros, tras un juicio plagado de irregularidades, se convirtió en una causa compartida para la oposición, que lo consideró chivo expiatorio. La orden de arrestarlo fue firmada por el juez Maikel Moreno, quien como abogado había defendido a uno de los chavistas armados involucrado en el tiroteo, y quien en la actualidad es presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

[caption id="attachment_949142" align="alignleft" width="522"] Simonovis se convirtió en un trofeo para Chávez, quien le acusó de crímenes contra la humanidad y quien erigió un monumento a los “caídos defendiendo la Constitución bolivariana”. Foto: AP[/caption]

El prófugo político se convirtió en un trofeo para Chávez, quien lo acusó de crímenes contra la humanidad —por los que nunca fue juzgado— y quien erigió en el lugar del tiroteo un monumento a los “caídos por defender la Constitución”.

Simonovis y los otros policías enjuiciados —cinco de ellos siguen en la cárcel— fueron sentenciados a 30 años, el máximo permitido por la ley venezolana, acusados de ser cómplices de asesinato.

Los fiscales fueron particularmente severos debido a los vínculos de Simonovis con agencias policiales estadounidenses. Se catapultó a la fama en 1998, cuando puso fin a una crisis de rehenes de siete horas, con un disparo de francotirador. Como jefe de seguridad, contrató al comisionado de la policía de Nueva York, William Bratton, para que le ayudara a combatir el crimen en Caracas.

En la década siguiente a su encarcelamiento, Simonovis y la oposición trataron por numerosas vías de conseguir su libertad: una huelga de hambre, una solicitud de indulto presidencial, incluso una campaña legislativa para que pudiera contar con inmunidad parlamentaria.

En 2014 se le concedió el arresto domiciliario para que recibira atención médica para 19 enfermedades crónicas, algunas agravadas por permanecer en una cárcel en la que sólo se le permitían 10 minutos diarios al aire libre.

“Están en el gobierno de Maduro, en forma activa, pero de forma pasiva trabajan para el gobierno de Juan Guaidó”

Tras el fallido alzamiento militar convocado por Guaidó, el 30 de abril pasado, Simonovis recibió el aviso de que pronto sería devuelto a la cárcel. La cantidad de guardias alrededor de su casa se incrementó de ocho a 12 luego que Maduro designó a un incondicional como director de la policía política. El anterior director, Manuel Figuera, huyó durante el alzamiento.

“Lo único que sabía es que no iba a regresar a la cárcel. Así que tomé la decisión que tenía que salir de mi casa, y tenía que salir del país”, relató a la agencia.

La planificación del escape tardó semanas y la meta final era clara: EU.

Una de las tareas era conseguir permiso para entrar a EU, debido a que el único documento de identidad que tenía había vencido 10 años atrás. Desapareció de su casa la noche del 16 de mayo.

En el tenso viaje hacia el lugar donde zarparía en lancha, tuvo que cruzar varios puntos de control. Viajó en un Toyota destartalado hasta llegar a una zona aislada de la costa venezolana. Más de 30 personas le ayudaron en el escape. Al día siguiente, un avión fletado lo recogió, para llevarlo al encuentro con su familia en EU, desde donde trata de usar su conocimiento policial para ayudar a las autoridades que investigan la corrupción y los supuestos vínculos terroristas del chavismo.

Chavismo afirma que frustró otro “golpe de Estado”

El Gobierno venezolano aseguró ayer que su Servicio de Inteligencia desbarató un plan de golpe de Estado que se desarrollaría los pasados 23 y 24 de junio, tras 14 meses de planificación, que incluía el asesinato del presidente Nicolás Maduro y la proclamación de un general como mandatario.

“Estuvimos en todas las reuniones para planificar el golpe de Estado, estuvimos en todas las conferencias”, dijo el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, al indicar que hubo infiltrados en el complot, que involucraba a oficiales activos y en retiro.

De acuerdo con Rodríguez, en estas acciones, coordinadas desde República Dominicana por el exmilitar venezolano Eduardo José Báez Torrealba, participarían combatientes israelíes, estadounidenses y colombianos, quienes integrarían tres grupos encargados de asesinar a la plana mayor del chavismo.

La rebelión, dijo Rodríguez, incluía también la toma del palacio presidencial. Una vez lograda la operación, los insurrectos proclamarían como presidente al general Raúl Baduel, un exchavista enviado a prisión por corrupción.

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