Es urgente reorientar los subsidios al agua

Es urgente reorientar los subsidios al agua
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Por Aura Hernández

Los subsidios que otorga el gobierno federal en el agua se deben reorientar a las personas que más lo necesitan, recomendaron ayer expertos en el tema.

“No se pide que se quiten los subsidios”, sino que se busquen nuevos esquemas para que beneficien a la población más pobre quien resulta ser la que más paga para obtener el líquido vital, dijo Francisco Núñez, director de Servicios a Usuarios del Sistema de Aguas del Distrito Federal.

Al participar en el foro “El Agua en México. Recurso Estratégico para el Desarrollo”, organizado por Baker & McKenzie, el directivo resaltó que el costo actual del agua no es el real lo que provoca que las personas desperdicien este recurso, por lo que ya no es sólo un tema del gobierno, sino de cultura y formación de la sociedad.

El agua no es un recurso ilimitado y en México la población parece derrocharla, se estima que al día una persona gasta cerca de 300 litros, mientras que en Europa el consumo es de únicamente 120 litros. Si no se toma conciencia del desperdicio no habrá agua suficiente para las generaciones futuras, destacó el funcionario.

Pobres pagan más. En este sentido, Jaques Letondot, director general de Bal Ondeo -empresa francesa que optimiza los sistemas de agua y saneamiento-, comentó que “cualquier tipo de subsidio es malo”, pero cuando se ocupan es mejor utilizarlos de manera directa y no cruzados.

Por ejemplo, utilizar un esquema como en Chile donde un organismo autónomo se encarga de administrar esos recursos a la población que verdaderamente lo necesita y asignar un mínimo de volumen de agua por usuario, que cuando se rebasa se obliga a pagar el excedente al mismo precio que lo hace la población en general.

En México, “los subsidios no son sostenibles”, ya que los ricos pagan menos y los pobres destinan buena parte de sus ingresos para pagar pipas.

Para Roberto Olivares, director general de Empresas de Agua y Saneamiento de México, los problemas en materia de agua en el país provienen de la falta de inversión en el sector, de una ley que requiere una cirugía mayor, de una alta politización de los puestos, tarifas desequilibradas y una falta de acceso a las tecnologías.

Vigente, una Ley sin reglamento

La Ley de Aguas Nacionales fue reformada en 2004, y a cinco años no se han emitido las disposiciones reglamentarias, lo que provoca serias distorsiones en su cumplimiento.

No sólo debe emitirse el reglamento, sino que también debe emitirse una nueva Ley Federal en Materia de Aguas y una reforma a las políticas de la Comisión Nacional de Agua, aseguró Pedro Morales, socio de Práctica de Medio Ambiente de Baker & McKenzie.

En el panel “El marco jurídico vigente en materia de uso y explotación de agua”, explicó que la falta de claridad en la Ley de Aguas Nacionales permite que el sector agrícola acapare el agua, en cerca de un 80%, y no sólo la use para el riego, sino que la venda a precios elevados.

Algunas de las lagunas la ley son permitir el abuso de algunos gobiernos estatales en materia de concesiones, que no se tenga una participación importante de particulares en la distribución del agua de uso público aunque los estados o municipios no tengan la capacidad para hacerlo, entre otras.

Además, la participación de los privados “es algo políticamente sensible”, resaltó Federico Ruanova, socio de Baker & McKenzie.

fdm