Y jugaron… con el segundo equipo

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Por Juan Manuel Anguiano

Los seis lugares vacíos en la mesa en forma de herradura fueron un fiel reflejo del magro interés que pusieron los senadores -principalmente los de oposición- en el segundo día de audiencias públicas sobre la crisis económica.

Dos de los hombres más cercanos al presidente Felipe Calderón llegaron con un fardo de documentos bajo el brazo a la Torre del Caballito, para enfrentar lo que suponían sería una cena de negros, como la que enfrentó la víspera el secretario de Hacienda, Agustín Carstens.

Pero los grupos parlamentarios del PRI y el PRD decidieron mandar al “segundo equipo” y ninguno de sus coordinadores se asomó siquiera a la reunión.

Ni Gerardo Ruiz Mateos, titular de Economía; ni Javier Lozano Alarcón, del Trabajo, fueron rebatidos mientras desplegaban el abanico de resultados que, de acuerdo con sus mediciones, han tenido las acciones anticíclicas del gobierno federal.

En la mesa, por momentos, los invitados superaban en número a los anfitriones; mientras en el vestíbulo los asesores de unos y otros hacían quinielas sobre el resultado del juego entre México y Estados Unidos.

Francisco Hernández Juárez, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores, criticó la “mediocre” visión de los asistentes, entre los que destacó por su lúcido diagnóstico el director del CIDE, Enrique Cabrero Mendoza. El también líder del sindicato de Telefonistas aprovechó su intervención para elogiar las políticas que han hecho de China la segunda potencia económica del mundo.

Como no queriendo, el perpetuo líder sindical aseguró que los tecnócratas pensaron hace 15 años que nos meterían a las ligas mayores con el TLC, pero se equivocaron, pues la política neoliberal –asentó- ha sido un fracaso.

“Tenemos los gobernantes más caros del mundo, cobran como si fueran buenos”, remachó Hernández Juárez, mientras Herminio Blanco, quien formó parte del equipo negociador del TLC en el gobierno de Carlos Salinas, sonreía y movía la cabeza en señal de negativa desde el otro lado de la mesa.

“Abusado con compararnos con China -le reviró el secretario del Trabajo- allá no existen los sindicatos”, y ya encarrerado acicateó al dirigente: “Qué bueno que nuestro querido Francisco Hernández Juárez tenga tantas ganas, porque ahora como diputado electo (por el PRD) seguramente nos va a poder ayudar desde San Lázaro a sacar las reforma pendientes”.

Y con una frase Lozano Alarcón resumió la verdadera preocupación que flotó en el ánimo de la reunión: “Creo que no está demás desear a México que le gane a Estados Unidos”.

El aplauso y las risas sirvieron para despabilar a la concurrencia que se esfumó para buscar el mejor lugar para ver el partido.

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