El análisis de la economía puede dividirse en dos: el macro (información agregada), y el micro (información desagregada), tanto para la producción como para los precios.
Relacionado con la producción, uno es el comportamiento de la producción total de bienes y servicios (máximo grado de agregación), otro el de la producción de zapatos en general (menor grado de agregación), y otro más el de la producción de zapatos para vestir (mínimo grado de agregación). Hay que tener en cuenta lo siguiente: la producción de zapatos para vestir es, con relación a la producción de zapatos en general, y con relación a la producción total de bienes y servicios, un dato micro; la producción de zapatos en general es, con relación a la producción de zapatos para vestir, un dato macro, y con relación a la producción total de bienes y servicios un dato micro.
En lo referente a la inflación una es la general (máximo grado de agregación), otra la de verduras (menor grado de agregación), y otra la del jitomate (mínimo grado de agregación). Hay que considerar, como lo hicimos con la producción, lo siguiente: con relación a la inflación de verduras, y también con relación a la inflación general, la inflación del jitomate es un dato micro; la inflación de verduras es, con relación a la inflación del jitomate, un dato macro, y con relación a la inflación general un dato micro.

La batalla pendiente de Washington
Ya vimos, en la primera entrega de esta serie, que el Producto Interno Bruto, PIB, que es la producción de bienes y servicios para el consumo final, es un dato macro, que, de entrada, puede descomponerse en tres grupos de actividades micro, con relación al dato macro que es el PIB: primarias, que tienen que ver con la explotación directa de recursos naturales (agricultura, ganadería, pesca, aprovechamiento forestal, etc.), que aportan el 4.5% del PIB; secundarias, relacionadas con las actividades industriales (minería; energía eléctrica, agua y gas natural; construcción; manufacturas) que contribuyen con el 31.8% del PIB; terciarias, que tienen que ver con todos los servicios (desde los financieros, pasando por los hospitalarios, hasta los educativos), y que aportan el 63.7% del PIB.
Centro la atención en el sector manufacturero, que aporta el 63.7% de la producción industrial y el 19.00% del PIB.
En febrero, en términos anuales, la producción creció 0.9%. Un mes antes, enero de 2026, decreció 0.1%. Un año antes, febrero 2025, creció 1.5%. Mayor crecimiento que un mes antes, bueno. Menor crecimiento que un año antes, malo. El personal ocupado decreció 2.6%. Un mes antes decreció 2.5%. Un año antes decreció 1.2%. Mayor decrecimiento que un mes antes, malo. Mayor decrecimiento que un año antes, malo. Las horas trabajadas decrecieron 3.2%. Un mes antes decrecieron 2.6%. Un año antes decrecieron 1.1%. Mayor decrecimiento que un año antes, malo. Mayor decrecimiento que un mes antes, malo. Las remuneraciones medias reales crecieron 2.8%. Un mes antes crecieron 3.2%. Un año antes crecieron 4.6%. Menor crecimiento que un año antes, malo. Menor crecimiento que un mes antes, malo.
De seis comparaciones, en una (16.66%) hubo un buen resultado, en las otras cinco (83.34%) hubo malos resultados, con lo cual se confirma, a nivel de la manufactura, a nivel micro, el mal desempeño por el que atraviesa la economía mexicana.

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