Hay fotografías buenas por su técnica, por el ojo del fotógrafo, por el momento fotografiado y otras simplemente para evidenciar una serie de impulsos mal llevados de quienes quieren ser como la manada, sin saber cómo.
El Mundial nos ha regalado grandes imágenes dentro y fuera de la cancha. Nuestra memoria va acumulando triunfos, derrotas, jugadas de ensueño, gritos de gol, aficionados volando en el aire, o disfrutando frente a enormes pantallas en Canadá, Estados Unidos y sobre todo, en nuestro México.
Cada cuatro años los fanáticos del futbol esperamos con ansias despertar con futbol y dormir todavía viendo los programas de análisis con la repetición de las mejores jugadas.
Sabemos muy bien lo que el futbol ocasiona, en especial en nuestro país, pero en pleno 2026 hemos descubierto que aguardaba mayores significados, imágenes más brutales de un deterioro social que actúa como manada, sin saber cómo serlo en realidad.
En Monterrey hemos visto “portazos” en el Parque Fundidora en donde cientos de personas han pasado por encima de las reglas, lo que marcan las autoridades y su propia seguridad.
Todo por entrar a ver de “muy lejos” a grupos de música o las pantallas que transmiten los partidos de futbol.
En Ciudad de México el exceso de gente sobre Av Reforma, y en este caso, contrario a Monterrey sin seguridad, ni autoridades que controlaran el acceso a la avenida, hombres y mujeres volando por los aires y algunos cayendo de golpe en el suelo, la espuma en los rostros, las toneladas de basura y el olor a mota mientras compran y compran más cervezas.
En Guadalajara, una mezcla de ambas sedes. Hombres subiéndose a esculturas para derribarlas y el mismo patrón de manada.
La imagen que presento hoy es de la chica que quedó atorada o congelada por el pánico al no saber cómo brincar del otro lado de la barda, que “no” está hecha para que sea escalada y que por obvias razones, los terminados de los tubos no son amigables para quien coloque su entrepierna para saltar.
Sus amigas del otro lado, con la adrenalina y la sensación de triunfo porque lo lograron. Rompieron las reglas, pasaron a donde les dijeron que no podían hacerlo y por supuesto, su gozo de que ellos sí pudieron, mientras su amiga no.
La chava se quedó sola, porque obvio no se quedarían allí con ella, cuando lograron lo imposible. La chica no traía sus tenis, estaba en calcetines pisando una de las barras delgadas de metal del propio barandal.
Su cabello muy arreglado, alaciado y peinado con caireles para ir al FanFest, pero seguramente llegaron tarde y ya no encontraron acceso.
¿Qué tan difícil es aceptar un NO? Todos escucharon un SÍ con las puertas cerradas y avisos claro que el espacio estaba lleno.
La joven no iba a poder cruzar la pierna al otro lado, su estatura y su complexión, no se lo iban a permitir. Pero tampoco lo pensó.
Porque actuar en manada les nubla la razón, y solo siguen el ritmo del de a lado y el movimiento del de enfrente. Se llenan de una adrenalina que ni siquiera es de ellos y lo hacen.
Es lamentable la imagen posterior de ella siendo bajada por una pequeña grúa en la oscuridad de la noche y sola, sin sus amigas y bomberos ayudándole a evidenciar el ridículo (perdón) de sus actos.
Este Mundial nos ha regalado grandes imágenes de triunfo de nuestra selección, de alegrías compartidas y de una esperanza que nos ha durado más de lo habitual. Pero también este tipo de imágenes de inutilidad y sobre todo de tristeza, como las de la muerte de cuatro personas en El Ángel.
Los festejos han perdido la noción de lo que festejamos y de la realidad de un deporte que nos une con la esperanza de que nosotros también podemos ganar, pero violar las reglas y querer actuar en manada, sin saber cómo, no nos hacen olvidar el por qué salimos a las calles a cantar VIVA MÉXICO .
Las campañas y el narco
