POLITICAL TRIAGE

Norteamérica se desmorona

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

La inminente negociación del tratado de libre comercio de América del norte pende de un hilo ante el recrudecimiento de la guerra comercial entre dos de sus integrantes: Estados Unidos y Canadá. En un ir y venir de amenazas y de imposiciones arancelarias mutuas, una de las relaciones comerciales más firmes y potentes del planeta está volando por los aires.

Canadá es el mayor comprador de productos estadounidenses, sólo por debajo de la Unión Europea, al mismo tiempo que EU es el principal mercado de exportación del país de la hoja de maple. Se trata, pues, de un divorcio de alto impacto que no sólo pone en jaque a millones de personas, sino que vuelve volátil la alianza territorial y comercial de T-MEC.

Los dos países cuentan con una larga relación de respeto y colaboración. Esta enemistad inició con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EU. Desde muy temprano en su administración, la palabra arancel salió a relucir y tensó el panorama internacional. Lo que pocos se esperaban es que esa arma de presión comercial se volviera contra su vecino, aliado y principal socio comercial.

En aquél primer mandato, el antiguo acuerdo trilateral de libre comercio se reestructuró, lo que dio un respiro que duró más bien poco. En este segundo mandato las tensiones con Canadá alcanzaron un punto máximo con la reiterada cantaleta del gobierno estadounidense de proponer a Canadá como un estado más de EU. Este hecho hirió profundamente a los canadienses y la popularidad del gobierno norteamericano entre ellos cayó estrepitosamente. Así, el gobierno canadiense obtuvo el apoyo de liberales y conservadores para oponerse a las humillaciones y aranceles, exigiéndoles plantarle cara para defender tanto su economía como su identidad nacional.

Las pláticas para evitar la escalada arancelaria fracasaron hace unos días con ambas partes acusándose de romper el avance. EU dice que Canadá quiso imponer exigencias de último momento, mientras que los canadienses afirman que fue al revés y que detalles como el querer eliminar el requisito de que el francés estuviera presente en los instructivos de los productos es un ejemplo de la falta de respeto a la identidad canadiense por parte del gobierno norteamericano. Al final, lo que se denota es que hay poca voluntad para el diálogo.

En este escenario México queda en una gran incertidumbre. Aún sabiéndose mantener al margen de la guerra entre sus socios, esta ruptura generará condiciones adversas para el futuro del comercio en la región. Si a esto se suma la gran inestabilidad política hacia dentro de EU, el escenario pide a gritos una gran sinergia nacional para encontrar los movimientos de cintura necesarios para sortear los golpes de los próximos años.

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