QUEBRADERO

Ecos del cisma

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

En Morena están hechos bolas tratando de encontrar una narrativa coherente sobre Rocha Moya. Cada vez que se habla del tema aseguran que nunca lo defendieron y que lo que hacían era colocar por delante la soberanía nacional.

Sin pasar por alto las presiones de EU, a lo largo de todos estos meses se dedicaron a defender a Rocha Moya, como quedó de manifiesto en innumerables declaraciones en que hablaban de las virtudes del saltimbanqui personaje, a lo que se suma el apoyo en la Cámara de Diputados bajo el lugar común de la consigna de “no estás solo”.

En sentido estricto, Rocha no está siendo investigado. En este tema también están hechos bolas, porque para el mismísimo gobernador con licencia no había nada en su contra, para defender su dicho cita a la Presidenta con aquello de “pruebas”, “pruebas”, “pruebas”.

En la carta de su singular regreso aseguró que no había nada en su contra. Como las cosas han venido cambiando, las y los morenistas aseguran que sí se le está investigando. Si así fuera Rocha Moya ya habría entrado en un proceso de judicialización.

Mientras convino hablar de su inocencia no estaba siendo investigado, pero a partir de los desfiguros del fin de semana, la narrativa cambió para que ahora se diga que viéndolo bien sí está siendo investigado.

La crítica que se hace en contra de la justicia estadounidense pierde de vista que tiene su propia dinámica la cual es distinta a la nuestra, ni mejor ni peor. La decisión de inculpar a los 10 de Sinaloa pasa por una investigación que se hizo presentando el caso ante un gran jurado que fue el que determinó la petición de detenerlos y extraditarlos.

Este hecho debió llamar la atención de la autoridad mexicana, y no sólo llevar a cabo un interrogatorio a modo para que Rocha Moya saliera del mismo fortalecido bajo la máxima de “cumplí con la ley” y “soy inocente”.

Poco importó lo que la justicia estadounidense estaba solicitando. Se criticó la forma en que se hizo la petición, pero sobre todo se tomó distancia, muy distinto a lo que se dijo cuando se reconocían, una y otra vez, en casos como el de García Luna y muchos otros que han sido sentenciados o están siendo juzgados en EU. La tan elogiada justicia estadounidense de la noche a la mañana terminó por ser señalada, porque estaban atacando a uno de los suyos.

Queda la impresión de que mientras era conveniente defender y hasta apapachar a Rocha Moya no les importó llevar las cosas al extremo como si la soberanía fuera sinónimo de Rocha Moya. Si el gobierno no tenía elementos de ninguna índole para judicializarlo, lo lógico es que hubiera regresado al cargo bajo la máxima que tanto les gusta repetir que “el que nada debe nada teme”.

Rocha construyó en su entorno un conjunto de lealtades y de grupos políticos que fueron creando algo así como el “rochismo”. La nueva gobernadora era integrante de su gabinete, como titular de Educación y Cultura, la cual en diferentes momentos elogió, como lo hacían todos, al gobernador.

A pesar de los muchos vericuetos bajo los cuales se mueve Donald Trump, es claro que su interés mayor, que no el único, sigue siendo el narcotráfico y, por ende, el fentanilo. Este asunto es clave para EU más allá de las muchas connotaciones políticas, presiones y amenazas. El problema del fentanilo es real y, por ello, todo lo que tiene que ver con este asunto adquiere la mayor de las relevancias, y si en el camino se logra presionar aún más a México con mayor razón.

El futuro de Rocha Moya es incierto. Su decisión generó un cisma en Morena en el cual pudo haberse llevado en el camino a la mismísima Presidenta. La historia no ha acabado, en EU han hecho acuse de recibo.

Lo que es claro, es que, en medio del cisma de nuevo, poco o nada, importaron las y los sinaloenses.

RESQUICIOS.

Se entiende la distancia que se quiere tomar en estos momentos con EU. Trump va a lanzar parte de sus baterías hacia acá. El problema nuestro son todos los frentes abiertos internos que tenemos.

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