Todos los meses el Inegi publica la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, que nos proporciona mucha información: tasa de población económicamente activa; tasa de población ocupada; tasa de población desocupada; duración de la desocupación; tasa de población no económicamente activa; tasa de población no económicamente activa disponible; tasa de población no económicamente activa no disponible; tasa de ocupación parcial y desocupación; tasa de presión general; tasa de trabajo asalariado; tasa de subocupación; tasa de condiciones críticas de ocupación; tasa de informalidad laboral; tasa de ocupación en el sector informal; tasa de ocupación informal en el sector formal; posición en el trabajo; actividad económica en la que se trabaja; nivel de ingreso.
En esta ocasión centro la atención en cuatro datos: el de la población ocupada en condiciones críticas de ocupación, el del porcentaje de población ocupada que gana hasta dos salarios mínimos, el de la informalidad laboral, y el de la población desocupada, comparando, en cada caso, el promedio mensual de enero a julio del 2026 con el del 2025.
Se encuentran en condiciones críticas de ocupación las personas que trabajan menos de 35 horas a la semana, o más de 35 ganando menos de un salario mínimo (menos de $440.87 en la zona libre de la frontera norte y menos de $315.04 en el resto del país), o más de 48 ganando hasta dos salarios mínimos (hasta $881.74 en la zona libre de la frontera norte y hasta $630.08 en el resto del país).
Entre enero y julio de 2025, en promedio mensual, el 33.2% de la población ocupada estuvo en condiciones críticas de ocupación. Entre enero y julio de 2026 lo estuvo el 38.6%, 5.4 puntos porcentuales más, el 16.27%. Más personas en condiciones laborales críticas.
Entre enero y julio de 2025 el 70.0% de la población ocupada generó hasta dos salarios mínimos de ingreso. Entre enero y julio de 2026 el 77.9%, 7.9 puntos porcentuales más, el 11.29%. Más personas generando poco ingreso.
Entre enero y julio de 2025 el 54.8% de la población ocupada trabajó en la informalidad. Entre enero y julio de 2025 el 55.2%, 0.4 puntos porcentuales más, el 0.72%. Más personas en la informalidad.
Por último, la población desocupada, que es la parte de la población económicamente activa que busca trabajo, no lo encuentra, y sigue buscando. Entre enero y julio de 2025 la población desocupada fue el 2.59% de la población económicamente activa. Entre enero y julio de 2025 fue el 2.69%, 0.1 puntos porcentuales más, el 3.86%. Más personas desempleadas.
De malo a muy malo. La población ocupada que trabaja en la informalidad aumentó 0.73%. La población desocupada aumentó en 3.86%. La población ocupada que gana hasta dos salarios mínimos, aumentó 11.29%. La población en condiciones críticas de ocupación aumentó 16.26%. Todo lo anterior comparando, para el periodo enero – julio, el promedio mensual del 2026 con el del 2025.
Los datos son preocupantes porque el fin de la economía es el bienestar, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de lo que se dispone para satisfacer necesidades, la mayoría de los cuales hay que comprar, para lo cual hay que pagar un precio, para lo cual hay que generar ingreso, para lo cual hay que trabajar, trabajos e ingresos que, como lo acabamos de ver, en México dejan mucho que desear.
Las contradicciones
