El director canadiense James Cameron (Ontario, 1954) ha creado algunos de los mayores éxitos cinematográficos de la historia, un ejemplo es el épico melodrama Titanic (1997). Su innovadora visión ambientalista la cual sitúa a la raza humana peleando por los recursos naturales de un planeta extraterrestre, amenazando con liquidar a la población nativa (Na’vi), produjo a la cinta Avatar (2009), la película más taquillera de la historia.
Aquella visión también ha logrado forjar otro tipo de discursos narrativos más arriesgados y diría más transcendentales. Combinando algunos de los géneros más populares y fusionándolos en el tejido dramático de un solo filme. Terminator (1984), Aliens (1986) y El secreto del abismo (1989) son prueba de ello.
La ciencia ficción como género en la literatura, en el cine, en la música, en el arte gráfico y hasta en la arquitectura, ha expandido el camino para la expresión de algunas de las voces más subversivas y originales de los siglos XX y XXI. Su complemento con el terror, la acción, el drama social y el thriller psicológico ha sido materia prima para algunas de las obras más provocadoras de las letras humanas y del séptimo arte.
El término ciencia ficción fue inventado por el escritor Hugo Gernsback, nacido en Luxemburgo, en el año 1926, cuando lo utilizó en la portada de una de las revistas más famosas de la época, Amazing Stories. Pero para muchos la que es considerada como la primera novela de ciencia ficción es Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de la escritora británica Mary Shelley, cuyo texto revela una composición revolucionaria fomentada por elementos de terror, novela gótica y romanticismo; arrojándole preguntas a sus lectores sobre la obsesión de la humanidad por vencer a la muerte, su deseo por jugar a ser Dios a través de la ciencia y las graves consecuencias del ego del ser humano.
El mejor ejemplo de todas estas observaciones filosóficas, sociopolíticas y culturales en la filmografía de Cameron, es la película Terminator 2: Juicio final (1991). La cinta cumple su 35° aniversario y la acaban de reestrenar en cines. Es una oportunidad invaluable para verla y disfrutarla como era la intención original del cineasta.
Terminator 2: Juicio final es una película excepcional del género, la cual cuenta con algunas de las mejores secuencias de acción de la historia reciente; efectos visuales que transformaron por siempre a la industria — véase la sustancia liquida de metal con la que está hecho el robot T-1000, y todas sus transformaciones—, una combinación maestra de imágenes generadas por computadora (CGI en sus siglas en inglés), efectos mecánicos y prácticos. Más allá de esto, hoy se siente más urgente que nunca, una profecía sobre un futuro (ya no lejano) donde la tecnología y la Inteligencia Artificial (promovidas por la ambición humana) son capaces de apoderarse de nuestras vidas, y de amenazar con que nuestro potencial pueda llegar a ser obsoleto.
Un hito de Cameron, porque Terminator 2: Juicio final resulta ser entretenida y al mismo tiempo escalofriante.
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