La investigación por la explosión de gas natural ocurrida el 29 de junio de 2023 en un departamento de Matamoros, Tamaulipas, vuelve a colocar a Engie México bajo presión. Más de tres años después del siniestro que dejó a Thalía N., con quemaduras graves, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas avanzó hacia la posible imputación de un exdirectivo regional de la compañía, mientras las diligencias mantienen abierta la pregunta sobre el origen de la fuga, las condiciones de la infraestructura subterránea y las responsabilidades de quienes estaban a cargo de su operación.
El caso tiene antecedentes que ya habíamos publicado en este espacio. En septiembre de 2024, cuando se cumplía poco más de un año de la explosión, las interrogantes sobre la actuación de Engie y la falta de una definición de responsabilidades seguían sin resolverse. La familia de Thalía buscaba esclarecer por qué ocurrió el estallido en un inmueble que, según los señalamientos difundidos entonces, no contaba con instalaciones domésticas de gas.
La nueva etapa de la investigación coloca en el centro a Julio N, quien se desempeñaba como director regional de Engie cuando ocurrieron los hechos. De acuerdo con información publicada en Tamaulipas, la Fiscalía busca imputarlo por los posibles delitos de lesiones y daño en propiedad, y lo citó para comparecer el 16 de octubre de 2026. Se trata de un avance en el procedimiento, no de una determinación definitiva sobre su responsabilidad penal. El expediente también obliga a revisar la posición que sostuvo la empresa después del siniestro. Engie afirmó públicamente que, conforme a los peritajes realizados por las autoridades competentes, no existía fuga ni presencia de gas natural en el inmueble o sus alrededores. La familia de la víctima, por su parte, ha sostenido que el gas habría provenido de una línea subterránea frente al domicilio.
Con el paso del tiempo surgieron elementos que hicieron más compleja esa explicación. En diciembre de 2024 se reportó que peritos de la Fiscalía encontraron indicios de una tubería de gas natural frente a la vivienda afectada. La familia ha señalado que esa infraestructura se encontraba en malas condiciones y que la filtración habría permitido la acumulación de gas. La relación causal entre la tubería, una eventual falta de mantenimiento y la explosión deberán establecerse mediante las pruebas periciales y las determinaciones de las autoridades. El asunto dejó de ser únicamente una controversia entre una familia y una empresa distribuidora. En junio de 2024, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente abrió una línea de revisión para esclarecer posibles actos u omisiones que hubieran dado origen al siniestro, en coordinación con autoridades estatales y municipales y con la participación de instancias federales. También anunció la revisión de permisos, licencias y autorizaciones de los sistemas de distribución de gas natural en la región.
A la investigación se suma Felisa del Carmen Ros, quien ocupaba la posición de Country Manager de Engie México cuando ocurrió la explosión. Según la información difundida por la familia, la exdirectiva fue citada para rendir declaración, pero no compareció. Posteriormente, habría sido localizada en Texas mediante colaboración con autoridades estadounidenses y el FBI. Su eventual testimonio podría aportar elementos para esclarecer la cadena de decisiones y responsabilidades; corresponde a las autoridades determinar las diligencias procedentes y sus alcances.
Otro punto que requiere atención son los antecedentes de fugas y explosiones registrados en Matamoros durante los años previos. La familia y otros actores que han seguido el caso han cuestionado las condiciones de seguridad de la red y la respuesta de la empresa ante reportes de fugas. Los señalamientos sobre incidentes anteriores y sobre la cantidad de reportes acumulados deben contrastarse con los registros oficiales para determinar su alcance y establecer si existieron patrones operativos que ameriten una investigación más amplia.
Hoy están en juego la trazabilidad de la infraestructura, los programas de mantenimiento, los mecanismos de detección de fugas, la respuesta ante emergencias y la claridad con la que se informa sobre las condiciones de seguridad de la red. También está pendiente establecer quién tenía a su cargo cada tramo de la instalación y qué obligaciones correspondían a los responsables de su operación. La prioridad, sin embargo, sigue siendo Thalía y las consecuencias que enfrenta desde aquel 29 de junio. Detrás de los peritajes, las citaciones y las controversias sobre la tubería hay una víctima que ha tenido que afrontar un prolongado proceso de recuperación, mientras su familia insiste en que se determinen las responsabilidades.
La comparecencia del exdirectivo, el avance de las diligencias sobre la infraestructura y la eventual declaración de Felisa Ros serán pasos relevantes para conocer qué ocurrió. Después de tres años, el expediente entra en una etapa que puede aportar nuevas respuestas, pero todavía corresponde a la Fiscalía y a los tribunales establecer los hechos probados y las responsabilidades que, en su caso, procedan. El frente judicial tampoco se limita a la investigación en Tamaulipas. El caso ya alcanzó tribunales de Estados Unidos, donde la familia de Thalía promovió una demanda que supera los 45 millones de dólares contra Engie, su matriz francesa y exdirectivos, mientras los gastos médicos acumulados rebasan los 40 millones de pesos. A ello se suman los antecedentes de la explosión de 2021 en una tienda 7-Eleven de Matamoros, que dejó dos personas fallecidas, y los reportes de fugas registrados en la región. El conjunto de estos episodios ponen bajo la lupa la seguridad de la infraestructura, los mecanismos de supervisión y la respuesta corporativa ante incidentes que han afectado a terceros. La nueva citación del exdirectivo regional añade presión a un caso en el que todavía deben esclarecerse las responsabilidades y las posibles consecuencias legales para quienes resulten involucrados. La justicia para Thalía es prioridad y pronto tendrá que hacerse realidad.