PESOS Y CONTRAPESOS

CALIFICACIÓN: 2/10 (2/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

HR Ratings redujo la calificación del gobierno mexicano, en materia crediticia, de BBB+ a BBB. En escala de 1 (mínima calificación aprobatoria), a 10 (máxima calificación aprobatoria), la calificación se redujo de 3 (baja) a 2 (más baja). Preocupante.

Éste fue el comunicado de HR Ratings: “La revisión a la baja de la calificación es resultado del deterioro observado en los principales balances fiscales de las finanzas públicas, lo cual consideramos continuará en el periodo proyectado, así como por la revisión a la baja de la trayectoria de crecimiento económico. La combinación de estos dos factores continuará presionando el nivel de endeudamiento esperado para México. Si bien reconocemos el esfuerzo por parte de la Secretaría de Hacienda de contener el déficit del sector público desde el histórico nivel alcanzado en 2024, lo anterior no ha sido suficiente para reducir el nivel de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) por debajo del 4.0% del PIB. Al considerar el déficit proyectado por HR Ratings para el ejercicio fiscal de 2026 de -4.6% del PIB se acumularían cinco años consecutivos con déficits por encima del 4.0%. Lo anterior evidencia la rigidez en el nivel de gasto, el cual inclusive crece a un mayor ritmo respecto al incremento en los niveles de recaudación”. En pocas palabras: Déficit elevado y menor crecimiento.

Ésta fue la respuesta de la SHCP: “HR Ratings ratificó la calificación soberana de corto plazo de México en HR3, y ajustó la calificación de largo plazo a BBB desde BBB+, con perspectiva estable. La agencia reconoció los esfuerzos de consolidación fiscal, el fortalecimiento de los ingresos públicos y la recuperación de la actividad económica. México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, reflejo de la estabilidad macroeconómica del país”.

Con relación a la deuda total del gobierno cinco datos. (I) En 2018, antes del inicio de la 4T, fue de $10.0 billones, el 44.8% del ingreso generado en el país, el PIB. En 2027, en el noveno año de la 4T, será de $21.7 billones, el 55.0%. (II) En 2018 fue el 205% de los ingresos del gobierno, 2.05 veces. En 2027 será el 234%, 2.34 veces. (III) En 2027 la nueva deuda será de $1.7 billones. El pago de intereses de la deuda acumulada será de $1.6 billones. El 94.12% de la nueva deuda se destinará al pago de los intereses de la acumulada. (IV) En 2018 el gobierno se endeudó, diariamente, por $1.5 miles de millones. En 2027 se endeudará, cada día, por $4.7 miles de millones. (V) En 2018 la deuda per cápita fue $84,600. En 2027 será $160.000.

La mejor manera de medir la magnitud y evolución de la deuda no es analizándola como porcentaje del PIB, del ingreso del país, sino como porcentaje del ingreso gubernamental. Estos son los datos.

En 2000, último año de Zedillo, la deuda total del gobierno fue equivalente al 163% de su ingreso total. En 2006, último de Fox, 132%. En 2012, último de Calderón, 167%. En 2018, último de Peña Nieto, 205%. En 2024, último de López Obrador, 234%. En 2027, tercer año de Sheinbaum, será 237%. Habremos pasado de 163% a 237%.

Por lo pronto, calificación aprobatoria de 2/10.

Recordemos la equivalencia ricardiana (por David Ricardo): la deuda gubernamental de hoy serán más impuestos mañana. Hasta que el destino nos alcance.

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