Mucha de la agitación que se está presentando en diferentes países tiene que ver con demandas que podríamos calificar del aquí y ahora.
Los ciudadanos, particularmente los jóvenes, se están dando cuenta que su futuro es incierto y que su presente está cada vez más deteriorado. Los gobiernos están siendo incapaces de responder de manera estratégica a sus demandas, y con base en los modelos económicos no se ve que el futuro vaya a ser diferente.
Si alguien ha aprovechado esta coyuntura ha sido la derecha. Ha sabido leer la gran cantidad de pendientes que van dejando en el camino los gobiernos de izquierda. El aquí y ahora se van convirtiendo en una exigencia que se extiende a lo largo de diferentes naciones.
Francia es el punto de partida. Desde siempre se ha dicho, con razón, que los franceses van por lo general adelantados en el calendario. El país está metido en un laberinto, el cual está teniendo a la derecha como un simple espectador que muy probablemente cosechará en su favor todos los problemas en materia electoral en las elecciones del año que entra, no hay manera de descartar el triunfo de la derecha o ultraderecha en Francia.
La crisis puede crecer de manera grave. Se está empezando a dar un proceso de expansión en donde muchos países europeos están viviendo protestas y manifestaciones, en muchos casos al límite. No sólo está de por medio la protesta, están también los saqueos y el vandalismo que se convierten en una forma de hacerse ver, en medio del conjunto de limitaciones que rodean a los jóvenes.
El efecto en Francia ya está alcanzando a diferentes organizaciones sociales locales que están, en muchos casos, con demandas similares a las que originalmente echaron a andar las protestas. En el camino de nuevo han presentado viejas demandas, que por diferentes razones habían quedado postergadas.
Las ideologías van pasando a segundo plano porque en el aquí y ahora si algo quieren las sociedades es que les resuelvan sus problemas y que no los señalen, como lo viene haciendo Macron en sus discursos de estos días.
- LA TENDENCIA a la derechización tiene que ver con gobiernos de izquierda que llenaron a sus ciudadanos de promesas y que al final han sido incapaces de resolver sus problemas.
El presidente ha colocado a la extrema izquierda como responsable de la agudización de los problemas. Lo que, a querer o no, está abriéndole la puerta a la diputada de extrema derecha Marine Le Pen. La legisladora ha optado por dejar que las cosas corran y ver cómo Macron avienta responsabilidades, lo cual le va colocando en un punto de partida favorable para las elecciones presidenciales del año que entra.
Francia, adelantándose en el calendario, está mandando mensajes no solamente a Europa sino a muchos países en el mundo. La tendencia a la derechización tiene que ver con gobiernos de izquierda que llenaron a sus ciudadanos de promesas y que al final han sido incapaces de resolver sus problemas.
A menudo la izquierda no se asume como gobierno, no deja de actuar como oposición. Los efectos de la movilización en Francia pasan por tomas de conciencia que se extienden a otros países. La agudización de las protestas en Bélgica, Portugal y Países Bajos y los saqueos en el centro de Milán, tienen que ver con la protesta social, pero también con una inconformidad real ante el estado de las cosas y ante lo que viven particularmente los jóvenes.
¿Qué tan lejos está Francia de México? La ventaja para el Gobierno mexicano es que no tienen enfrente una figura potente de la derecha. Sin embargo, los efectos de las movilizaciones en otros países llevan a tomas de conciencia. Guadalajara está en una tesitura en donde puede brincar cualquier nuevo escenario.
Es inevitable, que las secuelas de lo que pasa en Francia, alcancen a muchos países y muchos gobiernos.
RESQUICIOS.
El gobierno defiende su estrategia de endeudamiento por las inversiones sociales y de infraestructura que ha hecho. La reducción de la pobreza es un gran logro, la cuestión está en mantener la tendencia. Las de infraestructura, las obras emblemáticas, siguen siendo cuestionables.