BAJO SOSPECHA

“A manifestaciones estudiantiles se sumaron inconformes y vandalismo”

La periodista Ana Paula Ordorica advierte que la presión presupuestal limita capacidad para responder al descontento; ve efecto de contagio en Italia; alerta por finanzas de México

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Miles de detenidos, policías heridos, saqueos y comercios destruidos: las imágenes de violencia en Francia reflejan una profunda tensión social. ¿Qué hay detrás del descontento y por qué algunas protestas terminan en actos violentos? Esta semana platicamos con Ana Paula Ordorica, periodista e internacionalista, para analizar las causas de las movilizaciones, las presiones económicas, el margen del gobierno francés para responder, otras movilizaciones simultáneas, por ejemplo, en Italia, y la posibilidad de que en México pudiera haber un estallido similar.

La internacionalista, el pasado 21 de enero, en Monterrey, NL
La internacionalista, el pasado 21 de enero, en Monterrey, NL ı Foto: Especial

Bibiana Belsasso (BB): ¿Qué está pasando en Francia?

Ana Paula Ordorica (APO): Las manifestaciones comenzaron en septiembre con estudiantes que pedían mejores condiciones en sus escuelas. Eso llama la atención, porque Francia se enorgullece de su sistema de educación pública. Los jóvenes denunciaban falta de mobiliario, ventilación y profesores. Después se sumaron otros sectores inconformes y grupos que aprovecharon las movilizaciones para cometer actos de vandalismo. Lo que comenzó como una protesta por las condiciones escolares, terminó reuniendo distintos malestares. Para entender lo que ocurre, hay que distinguir entre quienes tienen demandas concretas, quienes expresan un descontento más amplio y quienes participan por oportunismo.

BB: ¿Quiénes participan en los saqueos?

APO: Yo distinguiría tres grupos. Primero, los estudiantes que salieron a exigir mejoras. Después aparecen quienes en México llamaríamos el bloque negro: personas que se incorporan para vandalizar y alterar las manifestaciones. También hay grupos que expresan posiciones contra el capitalismo y han participado en incursiones a tiendas de lujo. Algunos artículos sustraídos después aparecen en redes sociales para su reventa. No podemos meter a todos en la misma categoría. Hay una demanda social de origen, pero alrededor de ella se han incorporado otros intereses y personas que aprovechan el desorden.

BB: ¿La migración explica esta crisis?

APO: Francia tiene dificultades relacionadas con la migración y la integración, pero no considero que sean el detonante. Las demandas originales tienen que ver con las escuelas y las condiciones de vida. Puede haber migrantes entre quienes participan, pero eso no convierte la movilización en un conflicto migratorio. Algunos dirigentes políticos han utilizado lo que ocurre para reforzar sus discursos contra la migración. Me parece que existe un oportunismo: presentar al migrante como responsable permite apelar al miedo, aunque no explique las razones por las que los estudiantes salieron a las calles.

BB: ¿Por qué crecieron tan rápido las protestas?

APO: Porque encontraron un malestar que ya existía. En pocas semanas, una movilización estudiantil reunió a otros grupos inconformes con sus condiciones de vida y con las respuestas del gobierno de Emmanuel Macron. Las manifestaciones son habituales en Francia; forman parte de su vida pública. Lo que destaca es la velocidad con la que se extendieron y la incorporación de grupos violentos. Hay promesas de solución que no se han traducido en mejoras suficientes. Cuando el descontento se acumula, una demanda específica puede convertirse en el punto de encuentro de muchas otras.

BB: ¿El gobierno tiene recursos para responder?

APO: Ése es uno de los problemas centrales. Francia enfrenta una situación presupuestal complicada y tiene cada vez menos margen para atender demandas mediante un mayor gasto. Durante muchos años sostuvo un Estado de bienestar generoso, con servicios públicos y protección social que la población considera derechos adquiridos. Sin embargo, financiar ese modelo se ha vuelto más difícil. La gente exige mantener beneficios y mejorar servicios, pero el gobierno enfrenta límites financieros. Las necesidades y las expectativas siguen creciendo mientras los recursos disponibles son insuficientes.

BB: ¿Cómo influye la deuda?

APO: Cuando un país está muy endeudado y existen dudas sobre sus finanzas, los inversionistas le exigen un rendimiento mayor para prestarle. Pensemos en alguien que compra un bono del gobierno francés a 10 años: si percibe más riesgo, pide una compensación adicional. Eso encarece el financiamiento del Estado. Destinar más recursos al costo de la deuda reduce el margen para otras necesidades. Por eso las dificultades presupuestales no se quedan en una discusión técnica: terminan afectando la capacidad del gobierno para responder a los conflictos sociales y mejorar los servicios.

BB: ¿Por qué hay protestas en Italia?

APO: Hay un efecto de contagio y condiciones de fondo compartidas. Los europeos se acostumbraron a sistemas de protección social generosos, pero sus poblaciones están envejeciendo. La fuerza laboral tiene que sostener a una proporción creciente de personas retiradas y eso presiona las finanzas. Se suman mayores necesidades de gasto militar y los costos asociados con la guerra en Ucrania. Aunque cada país tiene sus circunstancias, existe una presión común sobre los presupuestos y la capacidad para mantener la protección que sus ciudadanos esperan.

BB: ¿Qué está resintiendo la gente?

APO: Que el dinero no le alcanza para vivir como esperaba. Los indicadores macroeconómicos pueden mostrar una situación relativamente estable, pero la experiencia cotidiana es distinta. Una persona recibe su sueldo y descubre que no puede cubrir sus necesidades o mantener el nivel de vida al que aspiraba. Entre los jóvenes también hay preocupación por las oportunidades futuras. A las deficiencias escolares se suman las dificultades para continuar los estudios y después encontrar condiciones económicas que permitan independizarse. Eso explica por qué se sumaron otros sectores.

BB: ¿Qué reclaman los universitarios?

APO: Además de mejores condiciones educativas, cuestionan las oportunidades futuras. Hay inconformidad con el funcionamiento de Parcoursup, la plataforma de acceso a la educación superior. Los reclamos abarcan el presente y futuro: cómo estudian, qué posibilidades tienen de ingresar a una carrera y qué podrán hacer después con su formación. El problema no se limita a arreglar instalaciones. También hay incertidumbre sobre la situación económica y si estudiar permitirá construir la vida que esperan.

BB: ¿Quién capitaliza políticamente el descontento?

APO: La extrema derecha de Marine Le Pen está aprovechando la crisis. Durante años, sus adversarios advirtieron que su llegada al poder provocaría caos. Ahora utiliza el desorden para responder que ese caos ya existe sin que ella gobierne. También hay movimientos desde la extrema izquierda, con Jean-Luc Mélenchon. Veo meses complicados para el oficialismo: Macron necesita atender las causas; la actuación policial también ha generado cuestionamientos. Mientras persista la percepción de que no resuelve, sus adversarios tendrán espacio para crecer.

BB: ¿Podría pasar algo similar en México?

APO: A mí sí me preocupan las finanzas de México. La similitud está en que el Gobierno ofrece resolver con dinero demandas de maestros o trabajadores del Seguro Social, pero cada vez hay menos margen para hacerlo. Considero que el presupuesto no se está gastando de la mejor manera: se siguen financiando proyectos del sexenio pasado que no han generado productividad, como Mexicana de Aviación, la megafarmacia y el Tren Maya, además de la presión de Pemex. México todavía tiene una población joven, pero enveje y la natalidad disminuye. No sé si veremos una situación similar pronto, pero me preocupa que falten recursos para responder a los conflictos sociales.

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