ENFOQUE MANUAL

Amor, odio y voto

Laura Garza<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Laura Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

En Estados Unidos viven el periodo de votación anticipada en algunos estados, y es que los ciudadanos pueden votar semanas antes, hasta el sábado previo al día de la elección.

Se anticipan quienes prefieren votar en alguna casilla que no es exactamente la que le toca de acuerdo a su dirección en donde vive. Puede preferir ir a un centro más cercano a su trabajo o a la ruta que decide hacer ese día que decida por quién sí votar.

Ahora, en las elecciones norteamericanas debes registrarte previamente para poder votar, quizá un poco como tener actualizada le INE aquí en México, pero si no lo hacen en tiempo y forma, pueden participar en este periodo anticipado.

Amor, odio y voto / Laura Garza / Enfoque manual
Amor, odio y voto / Laura Garza / Enfoque manual ı Foto: Especial

Así que no solo tenemos imágenes del partido republicano o demócrata en campaña, sino que ya comienzan a aparecer la participación ciudadana.

La imagen que hoy vemos en este espacio, es de un votante acudienod a un centro de votación en Nashville, Tennessee. Me parece que después de ponerle en contexto, podríamos trasladarnos al ejercicio que pronto realizaremos en nuestro país, con elecciones del 2027.

Las casillas en Estados Unidos ofrecen privacidad, pero sin ser incómodas como las de México con la cortina en donde uno entra y sale del diminuto espacio para tomar una gran decisión para su vida y para la de todo un país.

El espacio de 1x1 en donde cada ciudadanos se coloca con el nombre de él o de ella para tachar en la boleta, pero que corre el riesgo de verse sorprendido por la falta de aire, hasta que la mente se le nubla y la razón se conflictúa.

Es curioso que palabras cortas como voto, amor y odio, son actos sumamente trascendentes en la vida de cualquier ser humano. Podrá pensar que estoy exagerando, pero en realidad son tan impactantes que según lo que decidas votar, amar u odiar definirá un periodo de tu vida.

Entonces, volvemos a la foto. En ese acto íntimo y poderoso, donde uno forma parte de un proceso electoral, y damos la espalda convirtiéndonos en barrera, en privacidad, en rechazo a todo lo que no sea nuestra decisión.

El amor y el odio, concentrado en el acto de votar en un espacio de 1x1. Todo perfectamente medido para ordenar o desordenar el sistema de salud, la seguridad o inseguridad, la polarización o el respeto a la diversidad, un color u otro, un hombre o una mujer.

Hoy más que nunca tenemos que concentrarnos en ser capacitadores y voceadores de que el acto de votar, no puede ser solo de amar u odiar, sino de unir. Así, todo de cuatro letras, para que los ideales encuentren el balance, y sobre todo pensemos en nuestro país, como el hogar de todos.

Estados Unidos comenzará antes que nosotros, y como vecinos veremos a través de la ventana cómo lo llevarán, qué riesgos tomarán y qué tanto habrán madurado como sociedad, después de las últimas elecciones e incluso con aquellas escenas del asalto al Capitolio.

Ojalá nos veamos las espaldas en el 2027, con la certeza de que él o ella, está tomando una decisión de más amor, que de odio.

Ya vienen los tiempos electorales.

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