La reciprocidad es una de las principales expectativas en las relaciones. Dar y recibir amor, interés, cuidado y compromiso son dimensiones fundamentales de los vínculos humanos. Todos damos esperando encontrar una respuesta en el otro. La idea de incondicionalidad es más una idealización o una fantasía, porque cuando no recibimos lo que creemos que hemos dado, reclamamos. No necesariamente esperamos recibir lo mismo, en la misma proporción, de la misma manera, pero sí necesitamos sentirnos valiosos y que el vínculo no depende solamente de uno, sino que siempre es de dos.
Pero no se trata sólo de un intercambio de afectos. En el dar y recibir se activan el deseo de ser reconocido, experiencias tempranas de dependencia, fantasías inconscientes sobre el amor y la forma en la que cada quien aprendió a relacionarse con lo que necesita. Hay personas que nunca piden nada y que sienten que sólo dan o que llegan a sentirse explotadas porque son incapaces de desear y terminan deseando lo que los otros quieren. Son la causa de aquello de lo que se quejan. Por ejemplo, cuando alguien dice no me valoras, no piensas en lo que yo necesito, solo piensas en ti, no logra ver su incapacidad para pedir, esperando la adivinación del pensamiento.
A veces vivimos los vínculos como si fueran una lista de deudas: si te quiero, me debes querer. Si te cuido, me debes cuidar. Si renuncié a algo por ti, debes hacer lo mismo por mí. Llevar esta contabilidad desgasta las relaciones. Seguro que hablar de frente sería más fácil que instalarse en la frustración.

Apertura a la revisión
No tener la respuesta que esperamos, se puede experimentar como una herida en la autoestima. La falta de reciprocidad puede activar sentimientos de insuficiencia, humillación o devaluación, especialmente si el reconocimiento del otro es una fuente central de autoestima. A veces pasan décadas y los hijos adultos siguen esperando el reconocimiento de los padres o una declaración franca de amor que nunca llega. Es como si la falta de amor dijera algo sobre quiénes somos y qué merecemos.
A veces la reciprocidad se entiende mal, porque no significa que el otro responda exactamente como esperamos. Que el otro es otro es obvio, aunque duela.
Hay relaciones organizadas de manera asimétrica, en las que es siempre una de las partes la encargada de comprender, esperar y perdonar. O la encargada de organizar la vida social y el uso del tiempo libre. O el encargado de limpiar, cocinar y ordenar la casa. La rigidez en estas dinámicas es la que puede producir sentimientos de desigualdad y de injusticia. A veces dar y dar y dar es una estrategia para conseguir reconocimiento. Volverse necesario para hacerse querer.
A veces esperamos que ciertas personas nos den lo que nunca nos han dado. Esperar orden de alguien desordenado. Esperar cariño de alguien frío. Esperar transparencia de alguien ambiguo. Esperar iniciativa de alguien pasivo. Esperar certeza de alguien que siempre duda. Como si la consigna fuera estar en relaciones en las que se frustran los deseos.
Alguien puede relacionarse una y otra vez con personas que dan afecto de modo intermitente, esperando que esta vez sí serán elegidos. Detrás de esta expectativa hay una fantasía de reparación: si logro que esta persona me quiera, probaré que soy digna de amor. Esperando reparar el pasado, nos quedamos en relaciones que producen más sufrimiento que satisfacción.
La madurez emocional no consiste en dejar de necesitar a los otros, sino en poder reconocer sus limitaciones, sin idealizar ni devaluar por completo. Claro que la indiferencia persistente y el incumplimiento de acuerdos fundamentales, es un maltrato que nadie está obligado a tolerar. A veces sólo queda aceptar que el otro no puede ni quiere darnos lo que buscamos y a partir de esta realidad, decidir si estamos dispuestos a seguir sosteniendo esa relación. La reciprocidad sana consiste en que ambas partes colaboren en la construcción del vínculo y que ninguno tiene que desaparecer como sujeto para conservarlo.
La expectativa de reciprocidadValeria Villa

El ingeniero (de memoria)

