Martes 24.11.2020 - 00:17

Bolsonaro en llamas

Trump contra la ciencia
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El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha cedido ante la presión internacional y, especialmente, ante las amenazas del presidente francés, Emmanuel Macron, de terminar con el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur si no se tomaban medidas inmediatas para sofocar los incendios en la Amazonia y no se planteaban estrategias de prevención para cuidar la selva que provee del 20 por ciento del oxígeno a nuestro planeta. Al final, Bolsonaro ha tenido que ordenar al Ejército salir a combatir el fuego; el dinero pudo con su habitual terquedad.

Bolsonaro no cree en el cambio climático y se hizo famoso en su campaña por prometer debilitar las agencias ambientales y flexibilizar las leyes para la explotación de la selva para producir maderas, terrenos para la ganadería y exploración de minas. Aunque es discutible si estos incendios están o no fuera del promedio, los ambientalistas contaron con el apoyo de las masas en redes sociales y la gran mayoría de los líderes de las principales potencias. El G7 —exceptuando a EU— se declaró alarmado por la emergencia y se ha planteado un fondo de 18 millones de euros para combatir el fuego. Aunque algo haya de verdad en la afirmación de Bolsonaro en torno a que este montaje tiene en la mira dañar su imagen, el golpe está dado y se impone, por una vez, la preocupación creciente por el medio ambiente.

Brasil corre peligro de poner en entredicho sus exportaciones si no ataja esta crisis ambiental y mediática. Algunos países han amenazado con no consumir sus productos cárnicos ante la falta de previsiones ambientales y las declaraciones incendiarias, descaradas e imprudentes de su presidente. Se ha dicho que Bolsonaro es el Trump brasileño, sea o no, el mandatario sudamericano no cuenta con las cartas económicas y militares suficientes para evitar que el mundo lo haga responsable de sus actos, como en el caso del estadounidense. Lamentablemente, el “respeto” muchas veces se compra con dinero y con miedo.

Las catástrofes medioambientales nos llevan a preguntarnos temas complejos de soberanía. Bolsonaro ha acusado a Macron de colonialista al intentar intervenir en cómo Brasil gestiona los incendios dentro de su territorio. Por otro lado, el fuego en el Amazonas afecta no sólo a Brasil, sino al mundo entero. ¿Tenemos derecho a intervenir en Brasil por el bien del planeta?

La crisis ambiental y el cambio climático no se solucionan desde las redes sociales o haciendo pequeños cambios en nuestra vida cotidiana. Se requieren grandes cambios en las legislaciones y en las formas de producción y consumo para lograr dar un golpe de timón. Sin embargo, los fenómenos virales pueden poner de rodillas a los mandatarios cuando amenazan con volverse tendencias electorales.