Las universidades 4T, ¿ciencia o ficción?

SOBRE LA MARCHA

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La 4T ofreció construir 100 universidades para que los más pobres tengan acceso a la educación superior. En México sólo el 36 por ciento de los menores de 29 años estudia. Sólo el 18 por ciento de la población tiene educación universitaria.

El diagnóstico es claro. La razón asiste a la iniciativa para ampliar la matrícula profesional. Pero una vez más, en el “cómo” está el detalle. Lo que no se mide, no se puede mejorar.

El 1 de septiembre el Presidente López Obrador informó que las Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ) comenzaron a operar en marzo de 2019 con 100 planteles; que en conjunto atienden a 39 mil 600 estudiantes de zonas marginadas quienes reciben becas de 2 mil 400 pesos mensuales. En estas universidades laboran 815 académicos y trabajadores administrativos.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, los mismos que documentaron el caso de la Estafa Maestra y la red de sobornos de Odebrecht en México, utilizaron lineamientos y metodología del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) para evaluar a lo largo de 2019, en campo, una muestra de 30 UBBJ. Los resultados no hacen concesiones.

La meta oficial para el sexenio es que las UBBJ atiendan a 300 mil jóvenes. La meta para el primer año se fijó en 96 mil. Luego se ajustó a 64 mil y posteriormente a 41 mil. En el Informe de Gobierno se consignaron 39 mil 600.

Esto representa un incremento de menos de 1 por ciento el total de la matrícula universitaria actual.

Pero de acuerdo con información de la población donde están asentadas estas universidades, sólo 31 mil 827 jóvenes, entre 18 y 24 años, tienen concluidos sus estudios de nivel medio superior, sin los cuales no podrían iniciar el nivel superior. Hay más ingresados a la UBBJ que egresados de nivel medio superior. Los responsables del programa de las UBBJ no entregaron a la SHCP y al Coneval el diagnóstico y especificación de su operación antes de incluirlas en el Presupuesto 2020, tal como se demanda para programas de nueva creación.

Los lineamientos para su operación se publicaron en el Diario Oficial de la Federación (DOF) hasta noviembre, ocho meses después de haber abierto sus puertas. Conforme a la metodología del Coneval, las UBBJ sólo alcanzan 18 por ciento de los requisitos de operación.

Las UBBJ están ubicadas en 40 municipios de muy baja o baja marginación, 23 en zonas de media y únicamente 37 en donde su plan original describe regiones de alta y muy alta marginación. Y en el mapa de entidades y partido político en el poder, el 50 por ciento de las UBBJ está en territorios gobernados por Morena.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad encontró que, contrario a lo que los lineamientos del programa de UBBJ señalan, que los planteles se ubicarían a cuando menos 50 kilómetros de distancia y/o a tres horas de viaje del lugar más cercano que cuente con centros de educación superior. En promedio, las 30 universidades visitadas están a 22 kilómetros de otra institución de educación superior y a 28 minutos de viaje en transporte público.

En cuanto al cumplimiento de requisitos para contar con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), ninguna de las 30 universidades visitadas cuenta con los elementos necesarios para obtenerlo. Sin el RVOE no pueden expedir títulos profesionales.

Hasta octubre de 2019 en promedio, se encontraron a 153 estudiantes por plantel y a 4.3 profesores por unidad. Al programa de las UBBJ les falta transparencia, difusión, infraestructura, están mal localizados, no terminan de instalarse y no significan un mecanismo de movilidad social.

El trabajo citado concluye con propuestas. Aumentar el número de alumnos en las universidades públicas existentes y becar a estudiantes, en lugar de crear escuelas desde cero. Construir sedes regionales de universidades públicas en operación, a la UNAM le sobran ejemplos. Concentrar el presupuesto en zonas de alta y muy alta marginación. Asegurar el cumplimiento de los requisitos del RVOE para poder expedir títulos profesionales.

De lo contrario, las UBBJ serán una costosa muestra más de lo que la buena voluntad política, sin la adecuada administración, produce.

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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