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Bibiana Belsasso

Su defensa: atacar a las denunciantes

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Son ya seis las mujeres, entre ellas cinco exasistentes, las que han acusado al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, de acoso sexual y comportamiento indebido.

En Estados Unidos la mayoría de los congresistas del estado están pidiendo su dimisión. No sólo los republicanos, sino también más de la mitad de los demócratas, liderados por la popular Alexandria Ocasio-Cortez.

Hoy, gran parte de la esfera política neoyorquina pide su renuncia.

Pero Andrew Cuomo se niega a dimitir. Y es que este hombre, de 63 años, quien está en su tercer mandato y ha gozado de una gran popularidad, incluso, pese a la grave crisis por el Covid-19, parece que ahora sí tendrá que renunciar.

Y es que hombres poderosos, con alta popularidad, que se sentían intocables y que abusaban de mujeres pensando que nada les podía pasar, ahora se están topando con la realidad actual. Pero lo más grave es que ahora, para defenderse, buscan amedrentar a las víctimas.

La primera en evidenciarlo fue una excolaboradora: Lindsey Boylan, quien el 13 de diciembre pasado, a través de Twitter, detalló las propuestas indecorosas del mandatario neoyorquino.

Escribió que el gobernador repetidamente intentó tocarla en sus brazos y piernas, la espalda baja y que una vez sugirió que “jugaran al póquer”.

Para contrarrestar estas acusaciones, el equipo de Cuomo elaboró un borrador en el que desprestigiaba a Boylan, quien actualmente se postula para presidenta del distrito de Manhattan. Buscan destruir la reputación de Boylan para rescatar la antigua fama de su jefe.

Pero lo más grave es que son muchas las mujeres, en el equipo de Cuomo, las que intentan desprestigiar a las denunciantes. La idea original era que los exayudantes de Cuomo, especialmente las mujeres, firmaran con sus nombres al pie de la carta y lo hicieran circular de manera bastante amplia, y se daba a entender que la acusación de acoso sexual era premeditada y políticamente motivada.  

Testigos que hablaron en anonimato con el diario The New York Times, indicaron que hubo tres borradores, y que el mismo Cuomo participó en la elaboración de lo que terminaría siendo la carta, que nunca fue publicada.

Pero hoy se sabe que el gobernador buscaba neutralizar los dichos y acusaciones de su exasistente de forma rápida y agresiva.

Piden su renuncia

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, dio un discurso, ayer, tras vacunarse contra el Covid en Harlem. El mandatario enfrenta diversos señalamientos por acoso sexual a sus excolaboradoras.Foto: AP

Y es que eso es lo más triste y grave de todo: para muchas de estas mujeres denunciar es muy difícil, y una vez que lo hacen, estos personajes poderosos no sólo las agreden, sino que además las enfrentan con toda la fuerza que tienen.

Y eso pasa en Estados Unidos, como en México. Esta semana se denunció que un diputado local de Morena en Oaxaca, Humberto Santos, que fue acusado de tener un chat pornográfico con mujeres de la zona triqui, compartiendo fotos con funcionarios del Instituto Nacional Indigenista, entre otras personas. Se le quitó la candidatura, pero ahora amenaza a sus acusadoras por difamación.

Difamar a una víctima de acoso y abuso sexual es una táctica usada de manera común, que incluso tiene un acrónimo en inglés: “DARVO”, que significa negar, atacar y revertir los señalamientos para que la víctima sea vista como victimaria.

En el caso de Boylan, tras sus acusaciones en contra del gobernador de Nueva York, hubo filtraciones en medios de comunicación en los que se dieron a conocer detalles de sus registros personales, que fueron publicados por la administración de Cuomo.

Datos reservados que la oficina de transparencia de Nueva York puso a disposición de los periodistas sobre Boylan, cuando la realidad es que pueden pasar meses para acceder a la información requerida por esta vía.

En medio de esta desacreditación, han surgido nuevas denunciantes, que al contar su historia fortalecen los dichos de Boylan. Otra mujer que señala a Cuomo es Charlotte Bennett, asistente ejecutiva e informante senior del gobernador, quien habló con dos altos funcionarios de la oficina de su jefe para explicarles que éste la había acosado, que le hizo preguntas personales, intentado sondearla para saber si era monógama y si se acostaba con hombres mayores.

Hoy las víctimas, pese a las intimidaciones, hablan sobre el caso de Cuomo, mientras que las presiones para que renuncie el gobernador de 63 años aumentan; incluso el presidente estadounidense, Joe Biden, asegura que Andrew Cuomo debe renunciar si se confirman las acusaciones de acoso sexual en su contra.

Pero a pesar de las acusaciones sexuales en su contra, y como está sucediendo en el caso de Félix Salgado, las encuestas señalan que 50 por ciento de los neoyorquinos están a favor de que permanezca en su cargo, hasta que se dé el veredicto de las indagatorias. El 35 por ciento respondió que debería renunciar de inmediato. Y el 15 por ciento no estuvo seguro.

La pregunta que nos tenemos que hacer como sociedad es: ¿Por qué a pesar de que hay denuncias sexuales en contra de algunos políticos, éstas les afectan poco en las encuestas?

Pero además, la gran mayoría simplemente desacredita las denuncias de las mujeres contraatacando.

Ojalá y ahora que estas denuncias se están haciendo públicas, sirvan como un disuasivo para que disminuyan los casos de abuso.