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Carlos Urdiales

De México para el mundo

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Carlos Urdiales

Cuando se gobierna a golpe de propaganda con otros datos o realidades alternas, el pueblo sufre y la oposición, más tarde que temprano, busca la misma estrategia.

Estridencia para nivelar un debate desproporcionado. En casa se complica por la superioridad de la tribuna, por la frecuencia y alcance del mensaje presidencial.

Por tanto, es afuera donde se pretende amplificar la denuncia y evidenciar inequidad entre la retórica oficial y el silenciamiento opositor. Nadie acusa violencia de la de antes, represión a la antigüita, modos neoliberales en desuso, pero son sólo formas al fin de cuentas.

Cuando consejeros y magistrados electorales son asediados desde un poder que apela al sectarismo a diario, polarización táctica que se decanta por un “los buenos con nosotros y el resto al basurero de la historia”, cuando a partidos políticos de contención los invisibilizan pecaminosos pasados cual patente de corso sin visibilizar que taras, en el ejercicio del poder, gozan de cabal salud, entonces la arena para la contienda busca nuevos espacios.

A eso fueron los líderes de PAN, PRI y PRD a la sede de la OEA en Washington, a entregar el documento titulado “El crimen organizado en el proceso electoral 2021”, que denuncia cómo el pasado 6 de junio los cárteles incidieron en los resultados, para documentar cómo el 90 por ciento de los asesinatos de políticos fueron de oposición a Morena y aliados.

La denuncia persigue sonoridad, las opiniones de Luis Almagro desde la Organización de Estados Americanos serán rechazadas y repudiadas con la virulencia que a nuestras autoridades les inspira el personaje y la institución multilateral. Jurídicamente, la oposición busca improbables sentencias. La resonancia es lo que a juicio suyo vale.

Lo mismo ocurre con el autoexilio del excandidato presidencial Ricardo Anaya. Hace un año que Ricky riquín canallín volvió de donde andaba, se destapó y comenzó a publicar un video semanal pretendiendo ser contrapeso a la avalancha mediática de AMLO. Nada nunca brilló en su cartelera tuitera.

Sólo el anuncio de su fuga le valió para ser tema en la palabra presidencial. A Anaya la FGR lo investiga por, presuntamente, usar recursos de procedencia ilícita, enriquecimiento inexplicable vía sobornos del anterior Gobierno para aprobar la reforma energética al figurar en las utilitarias declaraciones del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya.

Anaya se va porque afirma, y al menos dos registros dan visos de certidumbre a su suposición, que si enfrenta a la justicia como teóricamente debería, como lo hicieron el exsenador panista Jorge Luis Lavalle o la exsecretaria de Estado con Peña Nieto, Rosario Robles, la prisión preventiva es su futuro más probable. Con su huida o con su persecución, Anaya logra lo que no había podido. Notoriedad dentro y fuera del país.

A partir de ahora y hasta 2024, veremos asuntos internos expuestos en cuanto foro multinacional se pueda. Construir masa crítica afuera para incidir en la balanza doméstica, será nuevo sendero.