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Carlos Urdiales

A la escuela llueve, truene o como quieran o puedan

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
Carlos Urdiales 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Carlos Urdiales

“Reabrir escuelas en México no puede ser de forma general, antes debe evaluarse el riesgo local”, advirtió la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Hay que ver la realidad que vivimos, todo en el país está abierto, los únicos lugares en donde no están niños y niñas es en las escuelas”, señaló la Jefa de Educación de Unicef en México, Astrid Hollander.

“El virus no sólo está afectando a niños en México, sino en todo el mundo”, enfatiza la Doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM.

“Es toda una campaña de desprestigio, de infundir miedo. Pero no es porque les importe la salud de los niños. Están en contra de nosotros, eso es todo”, afirmó el Presidente López Obrador.

“Acerca de la carta-compromiso, no es obligatoria, si van los niños a la escuela y no llevan la carta, no le hace. Tenemos todavía esta concepción burocrática, autoritaria del periodo neoliberal, fue una decisión de abajo”, expuso López Obrador.

El 30 de agosto casi la totalidad del país volverá a clases presenciales. Habrá excepciones a la determinación presidencial y a la lógica sanitaria y pedagógica.

Olvidemos de lo que dice o calla AMLO, quienes profesionalmente se oponen a él hacen campaña de esto o de aquello, los anti-AMLO de oficio y beneficio no tienen tema aborrecido.

Sustantivo es lo que alerta la OPS, atender localmente el retorno a los salones y patios. Observar lo que a nivel mundial la ciencia descubre sobre variantes y durabilidad de vacunas. También será estratégico medir el nivel de contagios por regiones y municipios.

Israel, el país que por capacidad y densidad vacunó primero a su población reporta récords de contagios, no saben si la inmunidad de los mejores biológicos caduca en adultos mayores o la cepa Delta es peor de lo que imaginamos. También la Unicef apunta lo evidente, todo está abierto, menos las escuelas.

Pasemos página a la fallida carta-compromiso que la SEP intentó establecer como requisito para el retorno seguro. El Gobierno privilegia la libertad a despecho del rigor metodológico en cualquier política pública. Como sea, así es.

A riesgo de lapidación en la mentirosa sección “quién es quién en las mentiras de la semana” de las conferencias del Gobierno federal, registremos la falta de plan, no de voluntad.

Del “llueve o truene” pasamos al “menores, padres, maestros son libres de ir o no, volver o no, firmar o no”. A la escuela secundaria pública 310 “Presidentes de México”, en Tláhuac, la SEP mandó un litro de gel antibacterial para sus casi 500 alumnos. Y ya.

El necesario, urgente e indebatible regreso a clases presenciales tendrá dos rostros. En colegios particulares bien en lo general. En la mayoritaria educación pública, a la buena de Dios.

Voluntarismo que exige solidaridad, serán lo que en cada circunstancia aporten maestros-apóstoles y madres y padres comprometidos. Del dinero que costará el reinicio de la humanidad nadie dice ni pío.