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Eduardo Marín Conde

Arieles y Emmys

CINEBUTACA

Eduardo Marín Conde
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El próximo fin de semana se realizarán dos tradicionales premiaciones: la entrega de los Arieles de la academia cinematográfica mexicana y los Emmys, el premio más importante de TV. Ambas serán virtuales, acorde con los tiempos marcados por la pandemia del coronavirus.

Instaurado hace 74 años, el Ariel tuvo su cumbre en los 40, coincidente con la época de oro del cine mexicano, reflejo de una industria próspera y de gran arraigo popular, de innegable calidad argumental y estética.

El premio ha sido reflejo de nuestro cine: dejó de entregarse en los 60 ante la crisis de calidad; renació durante el gobierno de Echeverría, a la par del nuevo cine mexicano que transformó nuestra temática y estilo fílmicos, y en los 90 entró en franco declive, perdió su importancia y quedó en el olvido masivo. Es un premio en crisis permanente.

Desde hace varios años ha tenido una clara tendencia favorable a producciones elitistas, dándole la espalda a cintas de pegue comercial. Cierto que la calidad en la industria ha sido bajísima, pero es evidente que la Academia mexicana se ha negado a reconocer cualquier logro de ciertas películas en determinadas categorías.

El año pasado la ganadora “Roma” fue muy superior al resto. Pero era una producción del gigante Netflix, no de productores asentados en nuestra industria. Y la Academia cometió el yerro de negarle el premio a Yalitza Aparicio para dárselo a Ilse Salas por “Chicas bien”. Un error histórico, como cuando prefirió distinguir a Juan Manuel Bernal por “Obediencia perfecta” en lugar del español Oscar Jaenada, por su admirable papel como Cantinflas.

Las nominadas 2020 son reflejo inequívoco de la situación del cine nacional: un cine de ideas, pero no de resultados. Producciones cargadas de pretenciosidad, pero faltas de pericia narrativa. Un exceso las 13 nominaciones para “Ya no estoy aquí” de Fernando Frías (otra producción de Netflix), clara favorita para ganar el premio principal.

Para mí, la gran olvidada fue “Chicuarotes”, dirigida por Gael García Bernal, un testimonio social que, sin ser redondo, posee mayor relevancia y solidez cinematográfica.

El domingo 20 también se llevará a cabo la entrega del Emmy a producciones de TV, que cada vez poseen mayor sentido cinematográfico. La apuesta de Netflix por la calidad se refleja en que es la cadena No. 1 en nominaciones, con 37.

Pero este año es el de las grandes olvidadas: la punzante “The Great” en comedia, la certera “The Morning Show” y la emotiva serie italiana “My Brilliant Friend”, en drama; así como la atrayente “Defending Jacob” y la sagaz “Normal People”, en mini serie.

Para ser políticamente correctos y oportunos con los recientes sucesos relacionados con el racismo, “Watchmen” (HBO) arrasó con 26 nominaciones y tiene asegurado el Emmy a mejor mini serie. Sin duda es creativa, pero cae en excesos.

Y ojalá gane como mejor película para TV “Bad Education”, de HBO, estelarizada por Hugh Jackman.