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Gabriel Morales Sod

El miedo

VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

Gabriel Morales Sod
Gabriel Morales Sod
Por:

Los números no mejoran para Donald Trump. A pesar de que la brecha entre el presidente y Joe Biden ha disminuido después de llegar a dobles dígitos, la campaña de Trump no ha logrado cerrar la distancia que lo separa del exvicepresidente. La campaña alrededor de las “victorias económicas de Trump”, que planearon los republicanos por casi tres años, ha sido incapaz de convencer a los indecisos, quienes en carne propia viven la profunda recesión en la que se encuentra el país.

A tan sólo dos meses de la elección, el presidente y su equipo decidieron cambiar de estrategia y regresar al método que mejor les ha funcionado, el miedo. El nuevo objetivo: aterrorizar a los votantes blancos suburbanos en estados como Wisconsin y Minnesota con imágenes de protestas violentas. Al igual que en 2016, el presidente entiende que la mejor manera de convencer a los votantes blancos de centro de apoyar su plataforma, a pesar de la catástrofe económica y de salud que vive el país, es atemorizarlos. En 2016, el chivo expiatorio fueron los mexicanos, violadores, y los musulmanes, terroristas en potencia. En el 2020, en el contexto de las protestas raciales en torno a la violencia policiaca contra los afroamericanos, la campaña ha decidido inundar las redes sociales y la televisión con imágenes de hombres negros cometiendo actos de violencia.

Sin embargo, más allá del mensaje de “ley y orden” la verdadera narrativa de la campaña, esa que resonara tan bien en 2016 en estados como Michigan y Iowa, es advertir a los electores blancos de zonas rurales y suburbanas la transformación casi inevitable del país en un estado multirracial. Para estos votantes, el cambio demográfico representa una verdadera amenaza, el peligro de perder los privilegios de un sistema que desfavorece a las minorías y garantiza el poder de la tenue mayoría blanca. Cuando el presidente habla del desastre en el que los demócratas han convertido a las ciudades estadounidenses, en realidad el mensaje no es en favor de una mayor inversión en infraestructura, educación y bienestar, sino una estratagema para atemorizar a los votantes suburbanos: “Si no votan por mí, sus colonias pronto se convertirán en lo mismo que las grandes ciudades, espacios multiculturales y racialmente diversos”. Con esta misma estrategia Nixon y Reagan lograron vencer a sus opositores demócratas; sin embargo, el país de hoy no es el mismo que el de hace cuatro décadas. Aunque los resultados del 2016 parecen indicar que los mensajes xenófobos tienen gran poder de persuasión entre el electorado estadounidense, particularmente en el Medio Oeste, lo cierto es que la opinión pública está en su mayoría en favor de la reforma policial. Los demócratas, a diferencia de la elección anterior, han decidido entrar al juego de lleno. Tanto Biden como Harris se han dedicado a promover un mensaje de reconciliación nacional y cambio, con propuestas como el establecimiento de un código nacional de comportamiento policial ¿Será el miedo racial aún más fuerte que el descontento por el terrible manejo de la crisis actual? Eso lo sabremos pronto en las urnas.