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Guillermo Hurtado

Muros, monumentos y transformaciones

TEATRO DE SOMBRAS

Guillermo Hurtado
Guillermo HurtadoLa Razón de México
Por:
  • Guillermo Hurtado

Aristóteles distinguía entre la materia y la forma. La materia es aquello de lo que están hechas las cosas. La forma es lo que le da a las cosas una naturaleza y un perfil. La transformación significa, desde esta perspectiva, el cambio de una forma a otra. Por ejemplo, un bloque de mármol se puede transformar, por medio del trabajo de un escultor, en una escultura. La materia del mármol es la misma, lo que ha cambiado es su forma, ha dejado de ser una piedra para convertirse en una obra de arte.

El fin de semana fuimos testigos de una transformación maravillosa. El muro que se había instalado alrededor del Palacio Nacional fue intervenido por un grupo de activistas para transformarlo en un monumento a la memoria. La materia de la valla sigue siendo la misma, el duro metal, pero con la ayuda de la pintura que se le puso y de las flores que se colgaron de ella, la muralla ahora es otra cosa, se ha resignificado de manera admirable.  

El valor de ese muro de contención ahora es diferente. Antes era un instrumento de represión. Su valor era negativo, era una herramienta grosera. Ahora es un homenaje a las mujeres muertas, desaparecidas, agredidas. Su valor es positivo, es una ofrenda iluminada.  

Escribo estas líneas antes de saber qué pasará con el muro-monumento del Zócalo, pero cualquiera que sea su destino, me parece que podemos aprender algo de la transformación de la que fuimos testigos el fin de semana.  

La transformación del muro del Zócalo es una elevación metafísica, no sólo en el sentido estético –como sucede con el bloque de mármol y la escultura– sino ético. El muro de la memoria –como se lo está llamando– puede ser una oportunidad para apagar el encono, para superar las diferencias, para alcanzar acuerdos. Así deberían verlo las partes en conflicto. De otra manera, el pequeño milagro que presenciamos el fin de semana quedará destruido por la terquedad y la miopía.  

¿No podría convertirse el muro en un lugar de encuentro, en vez de una barrera de división? 

Una transformación se puede transformar para bien o para mal. La transformación de México debe ser capaz de ajustarse a las circunstancias, de corregir sus errores, de adoptar nuevas metas. Eso significa que seamos capaces de cambiar sobre la marcha. No debemos esperar a que los demás cambien como nosotros queremos. Hay que comenzar con uno mismo. No esperar a que los demás hagan lo que nosotros esperamos de ellos, sino poner el ejemplo de que el cambio positivo es posible.   

El muro de la memoria debe ser un símbolo de que todos podemos cambiar para bien, de que algo feo puede convertirse en algo hermoso, algo malo en algo bueno. Es así como debemos luchar para transformar nuestra transformación.