Viernes 14.08.2020 - 06:10

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Hector Badillo

Estados Unidos y China: vuelve la Guerra Fría

DESDE EUROPA

Hector Badillo
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Por:

Las dos potencias más importantes del mundo, Estados Unidos y China, están en un enfrentamiento que nos recuerda a la Guerra Fría vivida en el siglo XX, en la cual también había acusaciones de espionaje y una carrera espacial.

Atrás quedó la lucha política, económica y comercial entre EU y la extinta Unión Soviética tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, que representó el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo. Hoy una de las potencias sobrevivientes a ese enfrentamiento, la norteamericana, protagoniza otra batalla, esta vez frente a un gigante socialista con una economía fuerte y un ejército poderoso: China. Se dice que la historia suele repetirse y estamos en la antesala de la nueva Guerra Fría del siglo XXI.

Cada vez es más claro el conflicto entre Estados Unidos y China. Esta semana han escalado las acusaciones de espionaje entre ambas naciones, al punto de que el gobierno de Donald Trump ordenó el cierre del consulado chino en Houston y el gobierno chino respondió con la misma medicina, el cierre del consulado norteamericano en Chengdu. La disputa diplomática se originó después de que Estados Unidos acusó a dos ciudadanos chinos de piratería informática para robarse datos sobre las investigaciones de la vacuna contra la Covid-19, aunque las autoridades estadounidenses señalaron que el cierre del consulado chino en su territorio no se debe a un evento en específico. Lo que sí es seguro es que la tensión entre los dos países sigue en aumento y viene de tiempo atrás con la guerra comercial.

Con la llegada de Donald Trump al gobierno estadounidense en 2016 inició una guerra comercial que terminó con la implementación de aranceles a los productos chinos que entraban a territorio estadounidense. La respuesta del gobierno chino fue la misma aplicación

de aranceles. Ante la presión mundial, Trump tuvo que sentarse con el mandatario chino Xi Jinping para llegar a un acuerdo parcial, en el que China se comprometió a importar más bienes industriales y productos agrícolas de Estados Unidos. Así empezó una tensa relación entre ambas potencias mundiales.

Con la llegada del coronavirus y su comprobada aparición en la ciudad china de Wuhan aparecieron nuevos conflictos entre los dos países. El gobierno de Trump acusó a China de ocultar información valiosa sobre este nuevo virus que hasta el día de hoy mantiene al mundo entero en un estado de emergencia sanitaria. China lo negó y, como parte de esta cacería de brujas ante el surgimiento del SARS-CoV-2, un diplomático chino aseguró que fue el Ejército de Estados Unidos el que llevó el coronavirus a la región de Wuhan, acusaciones que fueron negadas por el gobierno norteamericano.

Frente a una relación claramente más encrespada entre ambas naciones, a principios de este mes se aprobó la polémica Ley de Seguridad para Hong Kong, que permite castigar actividades denominadas “separatistas”, legislación criticada por la comunidad internacional,

pues pone en riesgo la autonomía de la región. Por la aprobación de esta ley, Estados Unidos implementó sanciones para las personas e instituciones que la apoyan y finalizó el trato comercial especial que mantenía EU con Hong Kong.

Con este tablero sobre la mesa, Estados Unidos y China se encuentran en una carrera espacial para conquistar Marte. China acaba de lanzar una sonda denominada “Preguntas celestiales”, que pretende explorar el planeta rojo y es la primera señal de rivalidad espacial con Estados

Unidos que ya planea enviar otro robot a Marte. Sumado a la exploración de Marte, los dos programas espaciales ya se encuentran en una lucha por llevar una vez más al ser humano a la Luna.

La rivalidad entre una superpotencia, como es Estados Unidos, y una potencia en ascenso militar y económica, como China, puede generar una separación mundial de dos bloques y es como regresar al pasado. Sin embargo, la Guerra Fría del siglo XX no contaba con un contrincante tan poderoso económicamente como es hoy China y el mundo en el que vivimos es un campo de batalla totalmente interconectado y con una tecnología muy superior.