Javier Solórzano Zinser

5 de junio

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Javier Solórzano Zinser
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

A pesar de que algunas de las encuestas muestran sólida ventaja para Morena en algunos estados, no se olvide que todo proceso electoral camina entre enigmas.

No termina por quedar del todo claro si los ciudadanos encuestados están planteando lo que realmente van a hacer el domingo. Va quedando claro que en algunos estados no pareciera que haya duda de lo que puede pasar.

En Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca cualquier resultado que fuera adverso a Morena sería una sorpresa mayúscula, las condiciones en estos estados están claramente definidas. Son entidades en las que los gobernadores, particularmente Hidalgo y Oaxaca, se convirtieron en factor favorable a Morena.

En el primer caso, porque el mandatario hidalguense no pudo meter las manos en la selección del candidato por su partido. Queda la impresión de que lo que optó por hacer fue hacerse a un lado, hace algunos días le comentamos que en algún sentido entregó la plaza. Las históricas victorias del PRI serán ahora triunfos de Morena con un PRI integrado. No se ve cómo la candidata del tricolor pueda revertir la distancia que ha tomado Julio Menchaca.

Hidalgo es importante para Morena. Es una entidad con una gran cantidad de municipios que se pueden convertir en el corto plazo en bastiones de los morenistas, porque muchos de ellos viven bajo condiciones definitivamente adversas, es un lugar idóneo para el Presidente.

Con Oaxaca sucede algo similar. Recordemos que es el estado que más ha visitado López Obrador. Se ha llegado a decir que Alejandro Murat podría integrarse al gabinete o en algo que está de moda: un consulado o una embajada. Cualquier resultado que no sea favorable a Morena en Oaxaca e Hidalgo será difícil de entender.

Quintana Roo se suma a esta tendencia, la diferencia está en que quien gobierna tiene una relación con el Presidente y que es una entidad con presencia real de la “izquierda” desde hace tiempo.

Los estados restantes son los que pueden quitarle a Morena su seis de seis. Las encuestas en Tamaulipas no necesariamente están reflejando la opinión ciudadana. Si bien Américo Villarreal aparece con sólida ventaja esto no quiere decir que la elección esté del todo decidida, como se aprecia en los otros estados.

En Tamaulipas no se puede perder de vista el peso real que tiene la delincuencia organizada. No es de ahora, sino de décadas en que ha influido y castigado a la sociedad tamaulipeca; le reiteramos lo que se dice en el estado: es difícil que alguien gobierne si antes no ha negociado.

Los estados restantes han tenido un movimiento en las encuestas que refleja una gran volatilidad. En Aguascalientes la candidata Tere Jiménez de tener una ventaja de dos dígitos ha terminado por estar arriba 3 o 4%. Sin embargo, académicos de la Universidad del estado nos dicen que es difícil que le alcance a la candidata de Morena, será un final muy, muy peleado que puede acabar en el voto por voto, casilla por casilla.

Por último, está Durango, en donde la ventaja que tenía Morena se fue diluyendo de tal manera que pasó a segundo lugar en un vuelco un tanto cuanto inesperado. Lo que viene en el estado es otro final muy peleado y seguramente otra edición del voto por voto, casilla por casilla.

No se sabe cuál será el ánimo de los electores el domingo. Lo que es un hecho es que si no encuentran condiciones favorables para participar no saldrán a votar. Los institutos electorales locales han hecho su tarea, la elección está en manos de los ciudadanos y de lo que hagan o dejen de hacer los gobernadores y los partidos sin perder de vista en algunos estados lo que eventualmente puede pasar con la delincuencia organizada, cómo ya pasó en Sinaloa.

No va a ser un domingo cualquiera.

RESQUICIOS

Nueva edición del batidillo. Grabaciones por doquier hechas fuera de la ley para generar dudas sin pasar por alto que eventualmente estén editadas. Todo ello con cuestionables actores políticos que presumen decir la “verdad”, lo cual “es lo único que importa”; el batidillo, pues.