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Javier Solórzano Zinser

El análisis

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano ZinserFoto: La Razón de México
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No sólo se debe a cómo lo han tratado, también se debe al papel que juegan y lo que representan. Es claro que uno de los ejes de la gobernabilidad ha sido la complicidad plena entre el poder político y los empresarios de los medios de comunicación.

Sin embargo, en el análisis y en los hechos también es cierto que durante años diferentes medios de comunicación, léase periodistas, le dieron, voz al tabasqueño. Más de alguno perdió su empleo o se llevó severas críticas de los dueños en- tregados al poder.

Si hoy el Presidente no lo reconoce no significa que no haya pasado y que ya sea parte de nuestra historia. López Obrador entiende como pocos políticos el papel de los medios, por eso no hay día en que no haga referencia a ellos. Las mañaneras son un compendio diario de un toma y daca que pronostica- mos será interminable.

El análisis de medios que presentó el viernes el Presiden- te, sin dejar de ser un interesante instrumento para el debate, no es necesariamente el mejor indicador para conocer la re- lación que se ha venido estableciendo entre los medios y el Presidente.

Este tipo de análisis desde hace años se vino a convertir en anexos de las síntesis periodísticas. Al paso del tiempo ocu- paron un lugar preferente, porque se interpreta lo que dicen los medios, a pesar de que no necesariamente las categorías utilizadas nos den una mirada precisa.

Para poder conocer una tendencia real del manejo de los medios no basta con la revisión de un solo día. No es sólo esto, es también la revisión de mediano plazo lo que puede dar ideas precisas y tendencias.

Otro elemento de controversia es el uso de ciertas catego- rías. No necesariamente los conceptos positivo, negativo o neutro pueden determinar la posición que guardan los me- dios o columnistas, porque los argumentos que componen las opiniones llevan razones que no pueden terminar bajo el positivo, negativo o neutro, es más complejo que esto.

Los académicos se la han pasado tratando de encontrar la mejor metodología que pueda dar una buena lectura y enten- dimiento de la cotidianidad de los medios.

A principios de los 80, precisamente en la Presidencia, se echó a andar un proyecto de análisis tratando de que los lec- tores pudieran tener una interpretación de la síntesis. De lo cuantitativo se intentó pasar a lo cualitativo, tratando de en- contrar metodologías que permitieran a los funcionarios tener un marco de relación y entendimiento de los medios.

A lo que vamos es que un análisis como el que presenta el Presidente resulta insuficiente desde la perspectiva metodo- lógica. Para lo que sí le sirve es para que a través de una mues- tra pueda confirmar sus sistemáticas hipótesis de los ataques de los medios a su Gobierno y a su persona.

No es fácil poder tener referentes para entender la relación. El parámetro sobre el cual estuvimos parados a lo largo de mucho tiempo ha cambiado. El más importante tiene que ver con la relación que ha establecido el Ejecutivo con los medios, hay un cambio sustancial, aunque algunos medios sigan bajo parámetros de tiempos pasados.

Las mañaneras cambian el paradigma, porque la expo- sición diaria del Presidente lleva a respuestas diarias de los medios. Siendo el Presidente la agenda, los medios no tienen manera de moverse por otros derroteros, porque todo se con- centra en lo que hace y dice el Presidente.

Han cambiado las cosas en general y va a ser para bien. Es definitivo que el Presidente no está dispuesto a dejar pasar nada a los medios, los cuales en muchos casos, efectivamente, se han movido bajo los terrenos de la impunidad.

Lo que debe quedar claro es que somos una sociedad plu- ral y nadie posee la verdad, por más que se muevan diaria- mente de la mano de ello.

RESQUICIOS.

La enésima matanza en un bar de Guanajuato el sábado con- firma que algunas cosas no han cambiado, al discurso lo sigue alcanzando la terca realidad.