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Montserrat Salomón

Ecos de una nueva geopolítica

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Montserrat Salomón

Los vientos han cambiado y apuntan a la región del Indo-Pacífico, donde China se alza como la nueva potencia mundial a la que teme Estados Unidos y con la que está al límite de una nueva Guerra Fría.

Trump tenía claro desde su campaña que China era el enemigo a vencer —aunque durante su mandato sus decisiones fueran erráticas—, ahora Biden ha dado pasos decisivos para constituir nuevas alianzas para hacer presencia en la región y dar una advertencia a Pekín. En los pasados días se firmó un pacto de defensa entre Reino Unido, Australia y EU, resucitando las viejas alianzas anglosajonas y levantando la indignación de los aliados en la Unión Europea, principalmente Francia. Con la firma, EU se compromete a proveer de submarinos nucleares a Australia, cuya posición estratégica le ayudará a Washington a mantener a raya a los chinos. Este nuevo acuerdo deja fuera a Francia del negocio de la guerra, ya que ella era la proveedora de submarinos convencionales y ahora se siente traicionada.

La reacción francesa no deja de ser teatral. Elevando la tensión diplomática, ha llamado a consulta a sus embajadores en Washington y Canberra, mientras exige una explicación de por qué se ha hecho este pacto a sus espaldas. Lo cierto es que Europa entera ha quedado relegada a un segundo plano ahora que EU ha enseñado su juego. No sólo el poderío militar de los galos y sus compañeros europeos es cuestionable, sino que su posición es débil ante la amenaza asiática dada la geografía y la aplastante dependencia energética que tienen con Rusia. Europa ha pasado a ser un aliado de segunda mano en la geopolítica actual.

Francia está herida; ella se considera una potencia mundial y afirma que debería ser incluida en esta alianza por esta razón y por los intereses que tiene en la región por sus territorios de ultramar. Sin embargo, la decisión de excluirla marca la pauta para el futuro. Además, el acuerdo firmado no sólo excluye a Europa, sino que incluye a Reino Unido, que al concretarse el Brexit quedaba libre de hacer justo este tipo de arreglos dándole la espalda a Europa… otra herida de muerte para el orgullo de la Unión.

Francia ha hecho un llamado desesperado al resto de Europa para unirse ahora que han sido “traicionados” por sus aliados. Este duro despertar en el que se dan cuenta de que su peso político ya no es el de antes pone a la UE entre la espada y la pared. Podría protestar y reclamar su lugar en la historia, pero su dependencia y fragilidad apuntan a que tendrá que adaptarse a una nueva realidad. El tablero geopolítico ha virado y Rusia, Estados Unidos y China tienen los dados en la mano. Biden ha mostrado que no busca afianzar las alianzas rotas por Trump, ésta es una nueva era.