Covid-19 aumenta desigualdad

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La pandemia del Covid-19, sin duda servirá para enfatizar las diferencias que existen entre los sectores acomodados y la clase pobre. Por lo pronto en nuestro país, las personas que tienen una mejor posición económica tienden a estar mejor informadas de lo que ha sucedido en otros países como China, Italia y, ahora, Estados Unidos como consecuencia de esta pandemia y por ende están teniendo mayores cuidados.

México está dentro del 25 por ciento de los países con mayor desigualdad en el mundo, y es uno de los dos más desiguales de la OCDE.

En nuestro país, hasta hace muy pocos días, cuando el subsecretario Hugo López-Gatell pidió enérgicamente que nos quedáramos en casa, muchísima gente pensaba que el contagio masivo era un invento.

Otras declaraciones hechas desde las propias autoridades han confundido a la sociedad, por ejemplo las del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, quien aseguró que los pobres son inmunes al Covid-19, debido a que los casos asociados a la pandemia son de personas “ricas” que viajaron a algún lugar.

Y el Covid-19, efectivamente llegó a México por personas que habían viajado, pero hoy, este coronavirus no distingue nivel social, y la infección ya es local. Desgraciadamente le va a pegar más fuerte a las personas con menores ingresos. Si este coronavirus se comporta de la misma manera que ha sucedido ya en otros países, nuestro sistema de salud público difícilmente lo podrá enfrentar. Y nuevamente veremos la brecha de la desigualdad abrirse aun más.

En China donde se originó el brote, y que después de mucho esfuerzo están logrando regresar a la normalidad, se ha estudiado la diferencia entre los que tienen recursos y los que no para enfrentar un posible contagio. Desde el acceso a medicinas y forma para poderse aislarse.

El reportaje El coronavirus expone la división entre ricos y pobres de China (Coronavirus exposes the divide between China's rich and poors), expone la gran diferencia de servicios a la que tuvo acceso la clase alta durante el confinamiento, respecto a los pobres.

En Wuhan, para aquellos que pudieron pagarlo, hubo entrega a domicilio de comidas, comestibles y todo tipo de artículos con las más estrictas medidas de higiene.

Cierran fuente de ingresos

[caption id="attachment_1132955" align="alignnone" width="696"] Ante la poca afluencia de personas en las calles algunos pequeños empresarios se han visto en la necesidad de bajar la cortina en sus locales y la mayoría no tiene otra forma de obtener recursos para superar este periodo de aislamiento. Foto: Cuartoscuro[/caption]

En contraste, y tal como desgraciadamente sucederá en México, el testimonio de lo vivido por la gente de bajos ingresos fue completamente opuesto.

Según Fei Yan, profesor asociado de la Universidad Tsinghua de Beijing y citado por DW.com: “los chinos de bajos ingresos que viven en ciudades resultaron ser lo más vulnerables al hacinamiento y a la falta de opciones de atención médica. Por ejemplo, en las casas y los apartamentos más pequeños, resultó más difícil separar a los familiares sanos y enfermos. Cuando se produjo un caso en una familia pobre sin una casa de dos pisos, al final se estaba ante la posibilidad de una tragedia”.

En el caso de México, la situación que ahora sabemos que se prolongará, por lo menos hasta el próximo 30 de abril, la gente que vive al día, aquellos con menores ingresos, les será casi imposible quedarse en casa. Simplemente si no salen, no comen, y estos son los seres humanos más vulnerables al contagio.

Tenemos que estar conscientes de nuestra realidad. Según cálculos del Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) que abarcan hasta 2018, en nuestro país existen 52.4 millones de personas pobres, 9.3 millones de ellas en pobreza extrema.

Las zonas que serán más afectada por la pandemia en México serán aquellas que abarcan las grandes ciudades. La Ciudad de México y el Estado de México, Monterrey y Guadalajara.

La pobreza urbana es la más dura, por ejemplo, las zonas de Ecatepec, Chimalhuacán, Neza, Naucalpan y zonas de Toluca, entre muchos otros lugares son muy vulnerables.

Según datos del Instituto Nacional del Fondo de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), en la actualidad, el promedio del tamaño de las casas de interés social en México ronda los 40 metros cuadrados. Ahí pueden llegar a vivir familias de hasta 8 personas. Si alguno se llega a contagiar, no habrá manera de aislarlo del resto de la familia.

El estudio de Panorama Social de América Latina 2018 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) resalta dos de los factores que harán que los mexicanos de bajos recursos sufran más la etapa del confinamiento.

Por ejemplo, 46% de la población renta vivienda. Un número reducido de cuartos o casas cuentan condiciones óptimas de espacio para vivir, debido a que generalmente viven en ella más personas de las que fueron proyectadas en su construcción.

La gente con menores ingresos tiene menos opciones para adquirir medicinas, comprar alimentos o en caso de que el centro de salud público este saturado, buscar opciones en la medicina privada.

Pero además las proyecciones que dan los expertos, para que se reduzca la brecha de desigualdad en los próximos años no es nada alentadora. El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) asegura que podría elevarse a 73.4 millones de personas en situación de pobreza en México, equivalente a 57% de la población en el país.

Hoy estamos enfrentando esta pandemia con una crisis económica importante, los recursos de muchas personas de la clase media se han visto mermados, y estos a su vez no están generando trabajo para los más necesitados.

Espero equivocarme, pero el Covid-19 en México acentuará la brecha de la desigualdad y además será mucho más difícil para las personas con menores recursos hacerle frente a esta crisis de salud.