¿Qué haríamos sin el Metro?

Coordinación frente a la emergencia
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Más de 6 millones de personas abordamos el Metro de la Ciudad de México cada día. Este sistema de transporte es la columna vertebral de la movilidad en nuestra ciudad. Está compuesto por 226 kilómetros de vías y cuenta con 195 estaciones, algunas subterráneas, otras a nivel de la calle y unas más elevadas.

Esta grandiosa infraestructura que representa un extraordinario medio de transporte, es también pieza fundamental de nuestra cultura. En los vagones, escalinatas, pasillos y andenes que lo componen, se han escrito cualquier cantidad de historias, de todo tipo, que lo convierten en un espacio fundamental de la vida de los capitalinos. Recuerdo la primera vez que lo abordé cuando era niño de la mano de mi padre; desde ese día ha sido una opción de transporte y ha formado parte de las distintas etapas de mi vida, como estudiante, profesionista y padre de familia.

La calidad de esta majestuosa obra es indudable. Su realización requirió del talento de ingenieros, arquitectos y especialistas para sortear la complejidad del terreno de la Ciudad de México. Los estudios para su ejecución se realizaron en 1966, se inició la construcción un martes 19 de junio de 1967 y el año pasado cumplió 50 años de servicio.

¿Has pensado en la gran complejidad que tiene su operación? ¿Te imaginas el reto que representa la concentración de más de 6 millones de personas en sus instalaciones a diario? El servicio que nos brinda es invaluable. Los servidores públicos que en él laboran son realmente extraordinarios, su labor requiere de experiencia, entusiasmo y vocación de servicio. No existe en nuestro país una instalación que tenga mayor número de usuarios y que en ello represente una mayor responsabilidad con la ciudadanía. Esas mujeres y hombres que en el Metro trabajan, procuran mantener las instalaciones en condiciones adecuadas, que viajemos seguros y que arribemos a nuestro destino sin contratiempos.

Debemos colaborar para preservar este gran espacio que es el Metro cuidando sus instalaciones. Resulta realmente increíble que nos atrevamos a maltratar y ensuciar sus componentes y espacios. Muchísimo podemos hacer los usuarios para ayudar al Metro.

Pensar en esta ciudad sin Metro resulta imposible. De no existir este sistema la región estaría colapsada, además de que los usuarios que lo utilizamos tendríamos que destinar más dinero y más tiempo a otros medios de transporte mucho más caros e ineficientes. El Metro ha sabido adaptarse a las necesidades y modificaciones de la vida de la ciudad. El reto que enfrenta es realmente complejo, más usuarios, más temperatura y con el paso del tiempo, deterioro de sus instalaciones.

Como mexicano y chilango me siento profundamente orgulloso por el Metro, por su historia, por su desarrollo, por su presente, por el gran servicio que nos brinda y por las mujeres y los hombres que hacen posible que a diario millones de personas vayamos al trabajo o a la escuela y regresemos a casa de manera segura, económica, eficiente y sustentable.