Desabasto y desinformación: explosiva combinación

Fase 2
Por:
  • Carlos Urdiales

El bono democrático de la 4T es grande, pero finito; por el bien de todos debe cuidarse. El desabasto de combustibles es real; la fe en la palabra presidencial, que afirma que no hay escasez, es opcional.

La desinformación que el Presidente López Obrador señala tiene su origen, precisamente, en la falta de información por parte de su gobierno. Ni Pemex ni la Secretaría de Energía asumen la tarea de informar y llamar a la prudencia social respecto al desabasto, real o ficticio, esgrimiendo datos, cifras, fechas.

En la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum salió mal al paso de los primeros indicios de desabasto en estaciones de servicio del poniente de la capital; dijo que no había tal, que no tenía reporte ni de Pemex ni de los gasolineros.

Por la tarde, ante la creciente evidencia en varios puntos de CDMX, el gobierno chilango reconoció que tenía reportes de 25 estaciones cerradas. A la mañana siguiente, el Presidente, en su conferencia mañanera (única fuente informativa oficial cotidiana), informó que hubo un accidente-fuga en el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, que pasa por Hidalgo y que afecta el abasto. Luego entonces, sí hay desabasto. Sheinbaum estuvo desinformada.

Los gobernadores de Michoacán, Querétaro, Guanajuato, Colima y Jalisco denunciaron en la Cámara de Diputados (fueron a los foros en torno a la Guardia Nacional) que nadie les advirtió del cierre de ductos, cambio en líneas y medios de distribución. Desinformación federal e institucional.

Diego Sinhue, gobernador de Guanajuato, en reunión con el director de Pemex hizo lo que hacía falta: lo grabó y trasmitió a través de sus redes sociales la explicación acerca del desabasto y el anuncio de nuevos envíos a la región (41 mil barriles) para atender la demanda. Información alterna, pero confiable.

Por si hiciera falta. Esa desinformación se nutre de la impericia comunicativa y afán protagónico de algunos actores relevantes de la 4T. Mario Delgado, líder de Morena en la Cámara de Diputados, salió en televisión nacional a decir que el desabasto no era consecuencia de la lucha contra el huachicol, sino por la falta de infraestructura energética, de refinación. Pero no; el Presidente confirma que hasta ahora todo se deriva de una decisión, por fin asumida, para acabar con el descomunal robo.

Y con todo, sigue sin cuadrar por qué si sólo 20 por ciento del huachicoleo ocurría vía la ordeña de ductos y 80 por ciento restante, puertas adentro de Pemex, fue que resultó vital cerrar ductos.

Los llamados del Presidente a la prudencia, a la calma y a la fe en su palabra continúan. Pide que el triunfo contra el saqueo sea de todos y entre todos. Para eso hace falta también que la información oficial fluya por más canales, con mayor oportunidad y cimentada en datos, cifras y contextos actualizados.