El derecho a una muerte digna

El problema jurídico-laboral por el Covid-19
Por:
  • antoniof-columnista

“La muerte es dulce, pero

su antesala, cruel”

Camilo José Cela

La muerte es el hecho más natural e irremediable, sin embargo, desde el inicio de la historia de la humanidad, siempre le ha causado un conflicto al ser humano, presentando un dilema moral, ético, religioso, filosófico, medico, político y jurídico, estando presente en todas las culturas y en todos los tiempos, por lo que es importante legislar sobre ello.

En este sentido, el Senado de la República la semana pasada aprobó una reforma de gran importancia, como fue la reforma al artículo cuarto Constitucional, en donde incorpora los cuidados paliativos para enfermos en situación terminal, limitante o que amenace la vida, lo que comúnmente se le ha llamado la muerte digna o el bien morir.

La reforma estableció a nivel nacional, que toda persona tiene derecho a la protección de su salud en condiciones de dignidad, mediante la utilización de medicamentos controlados para atender dicha situación, enfocados a aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, lo cual desde el 2008, en la Ciudad de México ya se había establecido.

El principal objetivo no es curar a los pacientes, pues ellos han sido dictaminados en una situación terminal con algún padecimiento avanzado, progresivo e incurable, sin que haya respuesta a un tratamiento específico, con síntomas multifactoriales y un claro pronóstico de vida muy breve.

A la muerte digna se le conoce científicamente como Ortotanasia, y es muy diferente a la Eutanasia, con la que muchas veces se confunde, pues a diferencia de esta última el bien morir no provoca la muerte, solo respeta el momento natural de la muerte de cada persona sin prolongarla por medio de medicamentos ni artificialmente.

Para aclarar un poco el sentido de la dignidad en el bien morir, se pueden establecer ciertos parámetros, ya que al tratarse de un concepto subjetivo para cada persona puede variar, sin embargo se considera la fuente de todos los derechos humanos, todo lo que una persona debe merecer, partiendo de su libertad para decidir.

Con la reforma Constitucional se libera de responsabilidad a los médicos, los cuales anteriormente tenían una problema jurídico y ético al decidir o no prolongar la vida de un paciente, e incluso de no hacerlo podían ser demandados por negligencia médica, por lo que ahora son liberados de ello.

Pero aún quedarán muchos dilemas por resolver, como son el religioso y el moral, por lo que muchas personas e incluso médicos se podrán rehusar a proporcionar el buen morir a un paciente, y es aquí donde debe de imperar la libertad de decisión del paciente, siempre y cuando se encuentre en buenas condiciones mentales para decidir, de lo contrario esa decisión puede recaer en los familiares, los cuales pueden enfrentar diferentes puntos de vista e incluso no llegar a un acuerdo.

Con la reforma comentada, México se une a una serie de países que ya lo habían autorizado, como son Argentina y Brasil, en América Latina, así como Holanda, Bélgica, España etc., en Europa; incluso Holanda en autorizar la eutanasia y el suicidio asistido desde el 2001, por ello en México, todavía tenemos un camino largo que recorrer.