De mal en peor, las cosas en el país

PULSO POLÍTICO

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De mal en peor va a ponerse la ya de suyo difícil situación en este país si desde los altos niveles de Gobierno siguen las acusaciones sin ton ni son ni prueba alguna; ocurrencias, locuacidades, descalificaciones e insultos contra quienes marchan, discrepen y critican, sean activistas, ciudadanos, empresarios, medios de comunicación, periodistas, mujeres, hombres, católicos, cristianos, ricos o pobres, para dividir y enfrentar a los mexicanos.

A la violencia verbal, personal, directa o indirecta o a través de las “benditas” redes sociales, sigue yendo aparejada la violencia física a lo largo y ancho del territorio nacional, aunque la “estrategia” de seguridad de combatirla con “abrazos” siga costando vidas inocentes y una cada vez más preocupante insensibilidad para hacerles frente e intentar, al menos, resolverlas.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

Aquel grito de “el avión”, “el avión”, volvió a retumbar las paredes del Salón Tesorería de Palacio Nacional, cuando el Presidente López Obrador presentó un “cachito” del billete para la rifa del invendible y repudiado TP-01 “José María Morelos y Pavón” adquirido por el panista Felipe Calderón a través de Banobras, que aún no se paga y usado cuantas veces quiso, por el viajero priista Enrique Peña Nieto.

Con ello, y a pesar de que el sorteo lo realizaría la Lotería Nacional, que él ordenó desaparecer, parece volver a intentar distraer la atención de problemas como su rechazo y descalificativos a convocantes de la Caminata por la Paz, a los que se negó a recibir; el desabasto de medicamentos para niños con cáncer que persiste y los del inoperante Insabi, tras “convencer” a los dóciles y asustados gobernadores priistas de adherirse a éste.

Dos de sus allegados, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el líder de la Cámara de Diputados, Mario Delgado, se apresuraron a ofrecerle apoyo: ella, con condonar impuestos de ese “sorteo” y él, al “exhortar” a los legisladores de Morena a promover la venta de “cachitos” y a que ellos mismos los adquieran “voluntariamente”.

Lo que ni una ni otro dijeron es cómo ayudarían al “afortunado” a que pueda trasladar el avión presidencial a su casa o a algún muy espacioso lugar para que ahí permanezca, mientras consigue la tripulación necesaria para poder volar en él, como tantas veces lo hizo al extranjero el sexenio pasado Peña Nieto, al que por ello se le motejó como “El presidente viajero”.

Por lo que día a día, semana a semana y mes tras mes ocurre, son muchos los que recuerdan aquel exitoso programa de televisión que el inigualable Héctor Suárez presentara con la pregunta que hoy muchos mexicanos se hacen: “¿qué nos pasa?” porque sí, ¿qué es lo que nos pasa ahora?

Francisco Cárdenas Cruz
Francisco Cárdenas Cruz

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