Martes 26.01.2021 - 14:25

Tres metáforas espaciales de la política mexicana

Indignación y transformación
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El discurso político hace uso de metáforas de todo tipo. Aquí quisiera examinar tres pares de conceptos metafóricos –conceptos espaciales–  que han formado parte del discurso político mexicano: adelante-atrás, izquierda-derecha y arriba-abajo.

La historia política mexicana del siglo XIX estuvo definida por la lucha entre los conservadores y los liberales. De acuerdo con los liberales, ellos eran el partido del progreso y los conservadores eran el partido del retroceso. Una manera de expresar esta diferencia por medio de una metáfora espacial fue afirmar que los liberales querían ir hacia delante, mientras que los conservadores querían ir hacia atrás.

Como mostró el filósofo e historiador Edmundo O’Gorman, la dicotomía liberal-conservador dejó de tener sentido a finales del siglo XIX (véase su libro México, el trauma de su historia). Quienes en pleno siglo XX insistían en seguir usándola para describir la realidad política del país no sabían lo que decían; o sí sabían lo que decían, pero querían engañar al público.

En el siglo XX, el tema ya no era si México iba para adelante o para atrás, sino si iba hacia la izquierda o hacia la derecha. Ésta fue la nueva metáfora espacial que cobró sentido durante la mayor parte del siglo XX mexicano. El gran dilema fue si la Revolución mexicana debía ir hacia la izquierda; y qué tanto debía hacerlo. La famosa declaración del presidente López Mateos, de que su gobierno era “de extrema izquierda dentro de la Constitución”, es un ejemplo de una toma de posición frente a esa cuestión.

Si la dicotomía adelante-atrás dejó de tener actualidad en el siglo XX, podemos decir que ahora, en el siglo XXI, la dicotomía izquierda-derecha también ha dejado de tener actualidad. Quienes insisten en seguir usándola como instrumento de análisis de nuestra realidad no saben lo que dicen o sí lo saben, pero quieren engañarnos.

Seré todavía más provocador: no me parece que ningún diagnóstico serio de nuestra realidad social puede seguir empleando los conceptos de izquierda y de derecha. Por ejemplo, la pregunta de si el régimen actual es de izquierda o de derecha, no tiene ningún significado. Insistir en plantear esta burda interrogante no es más que perder el tiempo. Se trata, como decían los positivistas lógicos, de una pseudo-pregunta.

Dentro de un régimen populista, como el que tenemos en México en la actualidad, la dicotomía relevante es la de arriba-abajo. La pregunta tiene que ser si el Gobierno responde, en verdad, a las exigencias de los de abajo, es decir, del pueblo, o sirve a los intereses de los de arriba, es decir, de las élites. O dicho de otra manera: ¿la democracia mexicana se hace de abajo hacia arriba o se impone de arriba hacia abajo?

Dejemos de preocuparnos por los conservadores y los derechistas. El tema es otro.