Los 4 procesos que apuntan a Peña

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En medio de un revuelo de manifestaciones y una constante presión de los medios de comunicación en contra de la administración de Andrés Manuel López Obrador, la detención en España del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, puede ser la pieza clave para desenmarañar una partida de corrupción nunca antes vista, que pone en la mira a más cabezas importantes de la política mexicana y que podría ser el gran respiro para este gobierno que sigue lidiando con problemas de forma y fondo.

Lozoya era buscado por autoridades mexicanas desde mayo de 2019, por presunto lavado de dinero, cohecho y defraudación fiscal, durante su gestión en la empresa productiva del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex). Se sabe que Lozoya salió del país el 30 de abril, cuando la detención en España del presidente de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, indicaba que el siguiente en la lista sería él.

Los rumores de su paradero lo ubicaban en Alemania, porque Lozoya cuenta con la doble nacionalidad gracias a su matrimonio con Marielle Eckes. Sin embargo, Emilio fue detenido en territorio ibérico después de 9 meses de búsqueda internacional, y según autoridades españolas que investigaron el caso, la mafia rusa podría estar inmiscuida en su ocultamiento y cuidado para no ser detenido. Éste sería un elemento más que se suma a la incógnita que hay detrás de su administración en Pemex y todos los movimientos ilegales que se hicieron para enriquecer los bolsillos de altos funcionaros mexicanos y empresarios.

Emilio Lozoya es uno de los hombres importantes del gobierno de Enrique Peña Nieto y una de las caras del llamado nuevo PRI, que no dudó en traer las prácticas más abusivas para utilizar al gobierno como moneda de cambio y llenar sus bolsillos. Así lo hizo Emilio al frente de Pemex cuando compró dos empresas de producción de fertilizantes, propiedad de la empresa AHMSA, que prácticamente eran chatarra. Pemex pagó 442 millones de dólares por empresas que llevaban 14 años sin operación y con más de la mitad de su maquinaria inservible, según informes de la Auditoría Superior de la Federación.

Con los procesos en contra de la exsecretaria de Desarrollo Social durante el gobierno de Peña Nieto, Rosario Robles; del abogado del expresidente Peña, Juan Collado, y la detención en España de Emilio Lozoya, hombre clave del gobierno peñista, es inocente no pensar que las investigaciones tienen un elemento en común y todos los caminos parecen estar llevando a un mismo destino, la administración del expresidente Enrique Peña Nieto, aunque el actual mandatario López Obrador diga lo contrario.