En el día tras día (27) (¿Son los tiempos electorales y la derecha?)

AMLO-Peña Nieto
Por:
  • javier_solorzano_zinser

El coronavirus nos tiene en pausa. Incluso algunos asuntos de enorme relevancia económica, social y política han tenido que pasar a segundo plano con todo y la trascendencia que puedan tener en nuestras vidas.

Covid-19 nos ha obligado a postergar discusiones y decisiones que no sabemos cómo terminarán por abordarse en cuanto pase, que va pasar, la actual crisis. Todos hemos entendido que reconociendo la importancia de muchos de nuestros asuntos, tanto en lo privado como en lo público, hoy no queda de otra que pasarlos obligadamente a segundo plano.

Estamos bajo una coyuntura en la que si no nos cuidamos quizá no terminemos por tener tiempo para encontrarnos de nuevo con nuestros pendientes, para bien y para mal.

Lo importante será retomado porque, a pesar de la crisis, hay cosas que no se pueden olvidar. Las prioridades cambiaron y si no nos abocamos a lo que hoy es lo importante estaremos entre la vida y la muerte. Quedarse en casa es un acto de sobrevivencia individual y colectiva.

En la desmovilización hay cosas que para la gobernabilidad no paran, el Gobierno, con razón, busca salidas alternas a la crisis. El estado de emergencia requiere de estrategias que incluyen no solamente convocarnos a que nos quedemos en casa, sino que también requiere de enfrentar la crisis con presupuestos diferentes de los que originalmente se habían programado.

La clave está en cómo se construyen las estrategias, porque las decisiones que se tomen hoy pueden trascender al paso de los años, al tiempo que pueden romper nuestras estructuras del orden legal. Lo que se haga hoy tarde que temprano nos pueden afectar de manera seria y delicada, es por ello que hay que ver con lupa todas las decisiones en este sentido.

Muchas de ellas tendrán que ver con nuestro presente-futuro, como es el giro que el Presidente está proponiendo al manejo del presupuesto en fondo y forma. La importancia de ceñirse al marco legal es una defensa ante los riesgosos antecedentes para los tiempos presentes y futuros.

Es un asunto que no puede verse solamente como una estrategia para enfrentar la crisis de salud, por la forma en que se haga podría llevar a una riesgosa concentración de poder.

A diferencia de lo que asegura el Presidente, no parece que en las críticas a la propuesta haya elementos que tengan que ver con los próximos tiempos electorales, más bien prevalece una revisión fundamentada sobre el Estado de derecho y la división de poderes.

En lo que se ha concentrado la mayoría de las opiniones, lo que incluye al Legislativo, es en el ejercicio del poder y las atribuciones de los actores políticos, la Constitución y los contrapesos que permiten una eficaz y democrática gobernabilidad para el mejor equilibrio de las decisiones y los poderes.

Tan es así, que las críticas no solamente vienen de la muy alicaída oposición, que por lo que se ve la propuesta medio los despertó. La oposición también viene de parte de legisladores de Morena, quienes encuentran un rompimiento en la división de poderes, y en particular con el mandato constitucional y las atribuciones de los diputados.

Bajo el estado de emergencia muchas cosas se tienen que replantear. El presupuesto es una de ellas, porque buena parte de los escenarios han cambiado. No perdamos de vista que es la crisis sanitaria, pero también es el petróleo, junto con la obsesión gubernamental que lo acompaña.

No se ven de manera directa ni los tiempos electorales ni a la derecha reaccionaria. Lo que se ve en la mayoría de los casos es una preocupación genuina que piensa no sólo en el hoy, sino que ve, vemos, lo que la propuesta puede significar en el futuro inmediato y mediato.

RESQUICIOS.

Urge depurar los procesos de información e ingreso para pacientes con coronavirus. Entre que algunos hospitales están saturados y otros carecen de áreas especializadas, el deambular de mucha gente está siendo doloroso, riesgoso y profundamente triste.