Domingo 17.01.2021 - 13:03

El Brexit divide el Reino

Trump contra la ciencia
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Boris Johnson cumplió su cometido e hizo del Brexit una realidad. Ahora, tiene hasta diciembre para negociar las condiciones de este divorcio con la Unión Europea y mantener la unidad de Reino Unido intacta.

Su postura ha sido, además de grandilocuente, dura con respecto a las condiciones que rechazaría para el acuerdo: no aceptará un tratado que los obligue a alinearse con las normas europeas en materia laboral, medioambiental o en calidad, así como tampoco reconocerá la autoridad de los tribunales de la unión para dirimir querellas. John-

son buscará regresar al concepto más puro del libre comercio con reglamentaciones al mínimo.

Comparándose con Superman, el histriónico político ha tratado de apaciguar los miedos que recorren la campiña inglesa, ante la pérdida de las facilidades comerciales y aduanales que les garantizaba la Unión. Además, ha aludido a la confianza que debería tenerle Europa para comerciar libremente, sin regulaciones ni acuerdos, basándose únicamente en su palabra. Lamentablemente su reputación no será de gran ayuda en esta empresa cuando todos recordamos las medias verdades, manipulaciones y falsedades que salieron de su boca durante su campaña a favor del Brexit. Johnson ahora aboga para que recordemos que Reino Unido no será desleal… tiene a la historia en su contra.

Leyendo entre líneas, Johnson parece preparar a su pueblo para un Brexit duro, sin acuerdos. Haciendo gala de la grandeza y poderío del pasado, promete despertar al león dormido y solucionar las consecuencias que se avecinan. Sin embargo, no todos parecen dispuestos a darle un voto de confianza simplemente basándose en su retórica. Escocia ya habla abiertamente de independencia.

En el referendo de 2016, que dio origen al escabroso Brexit, dos de las cuatro naciones que componen Reino Unido votaron en contra: Escocia e Irlanda del Norte. Johnson debe tener mucho cuidado, pues camina sobre hielo delgado y está poniendo en juego la unidad del país. Por un lado, mucho se ha hablado sobre la problemática de imponer una frontera en Irlanda y resucitar la violencia que tanto dolor trajo a la región. Pero ahora es Escocia la que se ha manifestado claramente a favor de integrarse a la Unión Europea, como nación independiente.

Nicola Sturgeon, ministra principal de la Asamblea autónoma, donde sigue ondeando la bandera comunitaria, ha declarado que dedicará todos sus esfuerzos a forzar la mano a Johnson para que, de forma constitucional, permita un referendo bajo el cual Escocia pueda justificar su independencia y reintegrarse a Europa.

La saga del Brexit parece que no terminará pronto y que podría costarle la unidad a Reino Unido. Sin duda estamos ante un divorcio complicado que seguirá dando de qué hablar.